martes, 2 de agosto de 2016

OFICIO DE ESCRIBIR: ¿UN MÉTODO POÉTICO?

“Haciendo torres sobre tierna arena”
—Lope de Vega—


Como un arpón que llega de lo ignoto
con fulgor especial y deslumbrante
en poesía es la primera frase
(casi siempre en un endecasílabo)
la que me importa: algo quiere expresarse
y toca el atenderlo, nunca obviarlo,
dejándose tomar por esa ráfaga.

Lleva anejo un sedal inesperado
—cual de Ariadna— en umbral del laberinto
que pide proseguirlo hacia su término;
es encargo del ángel de esa esfera:
- “Mas no temas Tobías —él te dice—
yo seré tu mentor en este viaje”.
- “Hágase en mi según es tu palabra
que el verbo encarne y sea entre nosotros”.

Atender al dictado, tal la clave;
perseverar tirando del ovillo:
oigo estrofas vibrando endecasílabos;
yo ese ritmo especial que proporciona
a los golpes de voz, lo encuentro armónico
(¿engranado tal vez en el proceso
natural de las respiraciones?);
lo considero como el "Número de Oro"
de la palabra escrita y de la hablada,
al igual que en lo plástico es un módulo
que lleva implícito el germen de belleza.

Ello aun sea para mí predominante,
en general por supuesto, no es lo único
en las estrofas posibles a los poemas
que otros lo hacen en pulso alejandrino
o en octo, hepta, hexa, pentasilábico;
son los bloques más largos o más cortos
a componer con ellos edificios

… luego dispuestos combinándose en rimas
de enlaces consonantes o asonantes
o sin que haya ninguna (puesto "a hueso")
lo cual da un tono popular o aúlico
al ritmo general que se consigue
de arte mayor, menor: lira, soneto,
octava, quintetos o quintillas…
en verso libre o blanco, sencillo o caprichoso
(saltando reglas da interés el peligro):
caligramas, acrósticos, simétricos;
sintético haikú si no es simpleza…

Se ha de elegir, aun venga ya elegido
(que hay en ello "afinidades electivas"),
de la panoplia de tales instrumentos
a combinarlos según modo y manera
adecuada a expresar un contenido:
lírico, épico, sátira o panegírico,
o epitalámico, en elegía, didáctico…

Ser diapasón vibrando allí al unísono,
luego cuidar “cocción” de las palabras;
vale decir: aplicar ahí los filtros
que da la práctica después de cierto tiempo
(trufado y contrastado de lecturas
según los intereses que son propios)
en paulatino afinar el instrumento.

La melodía lo toca atravesándolo,
mas esa música vivía independiente
en su mundo platónico de ideas;
y el medio material lo necesita
sólo a encarnarse en letras y sonidos
moldeándose con tinta, ondas acústicas,
utilizando ordenador o máquina;
yo en negro sobre blanco uso caligrafía
con la pluma de un ave cibernética.

Mas no digamos “soy yo quien hace esto”;
ese yo que mencionas, pues no existe,
no tiene realidad, es el producto
de un pensamiento segregado del resto
que ha producido el sueño de tu cuerpo,
de tu mente, sensaciones, conceptos;
todo es en la unidad: poesía, música…

Eso que llamas tú mundo, los otros…
cualquier hacer, sentimiento o idea
es trinidad manando de tres caños:
Energía, Amor e Inteligencia;
su fuente es lo dual de epifanía
en juego inveterado de contrarios
de un agua remansada o bien bravía,
y en fondo la unidad, que es engendrada
en la entraña de cueva del silencio.

No soy en Poesía un erudito,
ni mucho menos un experto en Métrica,
lo que va dicho refleja mi experiencia
al escribir en este extraño oficio;
vengan otros después a hacer la crítica.

Si algo no encaja, no importa, todo es juego;
ya se corregirá más adelante
o quizá no, perdiéndose en olvido;
al fin y al cabo miríadas de formas
en cada instante nacen, viven y mueren;
algunas son fracasos desechables,
otras de un buen pasar, y otras alcanzan
bendecidas al fin, cierta excelencia
en momento preciso a ello asignado…
aun todo se destine, pronto o tarde,
a devorarse entre fauces del tiempo.

Es la lección que este enigma propone,
y cual hacen los monjes tibetanos:
construir con arena en varias tintas
intrincados mandalas en el suelo
de mil formas geométricas abstrusas,
de mil colores, todo apuntando a un centro,
para después de hacer las oraciones
pisarlo y dispersarlo en DESAPEGO.




© albertotrocóniz / 16
Texto: de “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: “Construcción de un Mandala Tibetano”
de “FOTOFILTRADA” 


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en el Tablero “LA BÚSQUEDA INCESANTE”

1 comentario:

  1. http://albertotroconiz.blogspot.com.es/2016/08/oficio-de-escribir-un-metodo-poetico.html
    http://tinyurl.com/hvalnhs

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