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lunes, 26 de agosto de 2019

FAUSTO INTENTA RESCATAR A MARGARITA

(… en mazmorra donde espera la muerte)


Fausto (como Enrique).
Si mis palabras y súplicas no bastan
 habré al fin de sacarte por la fuerza.

Margarita.
¡Déjame, no quiero haya violencia!,
¡no me trates como a una criminal!.

F.
Mira que el día comienza a despuntar.

Ma.
¿El día?, ¡entonces ya es de día!;
 está llegando pues mi último día:
tendría que haber sido el de mi boda.

No le cuentes a nadie que estuviste
con la doncella que fuera Margarita:
mi guirnalda se ajó, todo es perdido;
volveremos a vernos mas no en baile
de esponsales que al cabo malograron.

La multitud se agolpa en gran silencio
en plaza y callejuelas atestadas;
repica la campana y se ha quebrado
la vara que mi vida simboliza.
¡Ya me agarran y me atan y me llevan
al patíbulo donde darán la muerte.
Las nucas de las gentes se estremecen
al ver el filo que va a cortar la mía;
como una tumba todo el mundo enmudece.

F.
¡Ojalá yo nunca hubiera nacido!.

Mefisto
¡Oh qué irresolución asaz estéril!,
¡cuánta vacilación!, palabrería…
¡Vámonos ya, si no estaréis perdidos!.
La mañana clarea irremisible
y caballos que tengo preparados
su nerviosismo empiezan a mostrar.

Ma.
¿Mas quién es ese que sale de las piedras?.
¡Échalo! ¿porqué profana este lugar?.
¡Ah ya lo sé!, ¡ha venido a buscarme!.

F.
¡Has de vivir amada, vive, huye!.

Ma.
Juicio Divino a ti yo me encomiendo.

M.
¡Venga!, o te dejo con ella en la estacada.

Ma.
Soy tuya Padre, haz que salve mi alma.
Vosotros ángeles de su sagrado ejército
rodearme y bien fuerte protegedme.

Temo por ti Enrique, ¡vete ahora!.

M.
¡Está ya condenada!.

(Por las alturas una voz:)
¡Está salvada!.

M.
(a Fausto)
¡Presto, vámonos!.

(ambos desaparecen).

Ma.

¡Oh! tú mi amor: ¡Enrique! ¡Enrique! ¡Enrique!.

… … …



© albertotrocóniz / 19
Texto:  Para una Versión Libérrima del Fausto
de J.W.Goethe
de: “EL LIBRO DE BABEL”
Imagen: "Fausto con Margarita en la Mazmorra"
de DIBUJO Y PINTURA

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domingo, 18 de agosto de 2019

FAUSTO Y MEFISTO VAN AL AQUELARRE


(Cordillera del Harz en Alemania;
Fausto y Mefisto —noche de abril a mayo—
se dirigen hacia el "Walpurgisnacht")

Mefisto
¿No echas de menos algún palo de escoba
que nos lleve en volandas por los aires?,
¿o el ir montado sobre un macho cabrío?;
hemos tomado un rumbo que nos lleva
por la vía más larga hacia la meta.

Fausto
Mientras sienta que mis piernas son fuertes
a mi me basta este bastón nudoso;
y ¿de qué sirve acortar el camino?:
cruzar el laberinto de estos valles
para luego escalar altos peñascos
por donde brotan mil fuentes refrescantes…
¡amenizan la ruta esos placeres!.

La primavera se cierne en abedules
y los pinos la empiezan a sentir;
en nuestros miembros pues, no ha de ser menos.

M.
Si te digo la verdad no noto nada;
en mi cuerpo mora siempre el invierno
y hundo mi huella en escarcha y en nieve.

¡Cuán mortecino el disco de la luna,
aún no completo y de un fulgor de sangre,
alumbra tan exiguo a cada paso
que tropezamos con árboles y rocas!.

Permíteme que llame a un fuego fatuo;
mira allí veo uno que cerca centellea:
¡Eh amigo vendrías con nosotros,
para que ese tu brillo tan inútil
iluminase mejor nuestra ascensión!.

Fuego fatuo.
Espero controlarme y por respeto
alumbrar en derecho ya que frívolos
nuestro camino suele ir en zig-zag.

M.
¡Así que imitar deseáis a los humanos!;
¡ve bien recto por todos los diablos!
que si no extinguiré tu vida efímera
pues sin más de un soplo voy y te apago.

Ff.
Bien se nota eres el amo de la burra;
me atendré obediente a tus deseos,
pero tened en cuenta que hoy el monte
está plagado de hechizos por doquier,
y si os ha de guiar un fuego fatuo
muy exigentes tampoco podéis ser.

F., M. y Ff.
(cantando a trío alternando en estrofas)

En los dominios del sueño y de la magia
estamos penetrando al parecer;
guíanos bien amable fuego fatuo,
cumple tu cometido eficazmente
para presto alcanzar esos parajes
del altiplano que arriba se divisa
donde la orgía pronto va a comenzar.

¡Mira cuán rápido ahora sí que avanzamos!,
árbol tras árbol vamos dejando atrás,
tal parece nos reverencien rocas
y largas narizotas de las peñas
resuellen con ronquidos al pasar.

A través de canchales y praderas
bajan raudos torrentes y arroyuelos;
¿escuchas su susurro?, ¿es tal vez canto?:
tiernas quejas de amor las que se oyen
rememorando esos días celestiales
—¡oh cuántas esperanzas, cuánto gozo!—
que hoy vuelven cual leyenda recurrente
a en farallones con su eco a resonar.

Ujú, Sujú,
… se escuchan más intensos cada vez
los cantos del grajo, del búho, la avefría;
¿permanecen en vela todos ellos?
¿se agazapa salamandra en la retama?
…¡qué fuertes patas y cuán enorme cola!.

Las raíces como si fueran sierpes
entre arenas y rocas retorcidas
extendiendo sus fabulosos brazos
pretenden asustarnos y apresar:
desde sus nudos tupidos y animados
como pulpos proyectan los tentáculos.

Colorados ratones en ejército
marchan por entre el musgo y el brezal.
Mil luciérnagas se ciernen por los aires
y en su abigarramiento alucinante
desconciertan y ofuscan la ascensión.

¿Pero acaso debemos detenernos,
o al contrario más bien continuar?.
Todo parece girar en torbellino,
los árboles y rocas gesticulan
mientras los juguetones fuegos fatuos
crecen, medran, incrementando el claror.

M.
¡Aférrate muy fuerte ahora a mi capa!;
escalando hemos llegado a la mitad
del trayecto tenebroso y fatigante
y desde aquí se aprecia con asombro
el palacio refulgente de Moloch.

… … …



© albertotrocóniz / 19
Texto:  Para una Versión Libérrima del Fausto
de J.W.Goethe
de: “EL LIBRO DE BABEL”
Imagen: “En Camino a la Noche de Walpurgis”
versión sobre "Personajes Contemplando la Luna"
de Caspar Friedrich  (1818)
de “FOTOPINTURA
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sábado, 17 de agosto de 2019

FAUSTO Y MEFISTO EN VISITA A LA BRUJA

(En cocina desastrada de La Bruja
muy similar a aquella de Carmena)

Mefisto.
Esperemos aquí venga La Bruja
que habrá ido al bosque a recolectar hierbas
necesarias a preparar sus pócimas,
o bien haya marchado al aquelarre
montada sobre escoba con que barre
llevando al gato de mascarón de proa.

Fausto.
Me repele la hechicería estúpida;
¿cómo tendrán mis males un remedio
si han de salir del caos de esta cocina?;
¿buscar ayuda en una hembra revieja?
¿y tanta mugre en artes culinarias
podrán quitarme los treinta años de encima?.

Pues estoy apañado Mefistófeles
si tú no sabes nada mejor que esto:
¿es que no existe acaso algún remedio
que sea natural, que un noble sabio
no lo haya producido entodavía
y como viagra pudiera yo adquirirlo?

M.
Sí, hay un secreto a conservarse joven
usando medios del todo naturales:
levantarse temprano, vida sana,
frugalmente comer, cavar la huerta,
luego abonarla con propios excrementos,
abstenerse de excesos y placeres
de cama y mesa, los intelectuales…
serás un mozo así hasta los ochenta.

(Se explica la cosa en otros libros
que proliferan llamados de autoayuda)

F.
El panorama no resulta atractivo,
me repugnan los libros y más esos;
sigamos con el plan preestablecido.

(luego ojeando una revista porno)

¿Has visto qué mujer?, ¡oh mamma mia!,
la deseo con todos mis sentidos
aun no me alcancen por bajo fuerzas físicas;
nunca yo viese una hembra semejante

… como tampoco lo que ahora ven mis ojos;
quizás traiga el remedio a mis carencias.


(Llega La Bruja que cae de chimenea
sobre el caldero hirviente descuidado
por la tribu de monos que lo asisten)


Bruja.
¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay!!  sucio animal maldito
al ama escaldas no atendiendo al potaje,
y vosotros ¿quienes diablos sois intrusos?,
¿qué queréis?, ¿por donde habéis entrado?.

M.
Tú, vieja chocha, acaso aún no conoces
a tu amo y señor, debiera castigarte
a ti y a tus engendros de mascotas,
toda esa tropa de simios aulladores.

¿No tienes ya respeto al jubón rojo,
ni a la pluma de gallo en el copete?;
¿es que así obligas a revelar mi nombre?.

B.
Señor disculpad mi negligencia,
mas no os veía lucir patas de chivo
ni el par de cuernos, ¿dónde los ha dejado?.

M.
Hace mucho que tú y yo no nos vemos
y mientras tanto quizás me he puesto al día:
ya no se lleva aquella vieja imagen
con cuernos, rabo y garras afiladas;
la cultura barniza a todo el mundo
y hasta al mismo diablo le ha alcanzado:

me he hecho limar los cuernos y las garras,
patas de chivo aun sean irrenunciables,
las llevo en disimulo junto al rabo
bajo los pantalones de pitillo.

B. (bailando)
¡Me vuelvo loca, no quepo de contento,
pues torno a ver a mi señor Satán!.

M.
Mujer te ruego no digas tal palabra.

B.
¿Es eso malo?, ¿qué pasa con el nombre?.

M.
Llevaba mucho tiempo con su uso
y ya no le metía a nadie miedo;
dime “Señor Marqués (de Gorgonzola)” 
que caballero soy como el primero
con sangre azul y con escudo de armas:
míralo, este que ves aquí (hace la higa).

B.
¡Ja!, ¡Ja!, ¡Ja!,  ¡qué cosas se le ocurren,
sigue siendo el pícaro de antaño.

M.
Has visto amigo, así trato a las brujas.

B.
Pues bien señores en qué puedo servirles.

M.
Un buen vaso del zumo que tú sabes,
pero de aquel que guardas más añejo
y con el tiempo potencia su virtud.

B.
De acuerdo pues, voy a sacar un frasco
del que yo misma a veces también chupo
y que a mayores tampoco huele mal;
mas si bebe sin estar preparado
no vivirá tan siquiera una hora.

M.
Le sentará muy bien, es de los nuestros,
quiero que pruebe de tu mejor brebaje;
di tus conjuros, cierra el círculo mágico
y dale un vaso repleto hasta las heces.

(La Bruja con gestos extraños traza un círculo)

F.
Pero decidme ¿de qué va todo esto?;
de sobra me conozco y aborrezco
manidos trucos junto con gestos locos,
burdos engaños de pésimo mal gusto.

M.
¡Vaya por dios!, no seas picajoso,
ella debe de hacer esos visajes
para así valorarse como médico;
deja pues que realice sus ensalmos,
considéralo cual si fuese una broma
y ¡entra ya al círculo formado por los monos!.

(Ahora La Bruja recita incoherencias)

F.
Qué estupideces no estará diciendo;
siento que me estallara la cabeza
o así escuchase a un coro de dementes.

M.
¡Baste ya pues esforzada Sibila!,
trae la bebida en una copa grande,
que a mi amigo tu vino no hará daño:
es un hombre también de muchos grados
(licenciado, doctor y catedrático)
que otros tragos ha habido de pasar.

(La Bruja le da la copa a Fausto
que al llevarla a los labios prende en flama)

M.
¡Venga adentro, apúrala de un sorbo!;
¿quién dijo miedo?, tuteándole al diablo
no deberías recelar de las llamas.

B.
Id en buena hora y que aproveche el trago.

M.
A agradecértelo pídeme algo en Walpurgis.

B.
Pues si dios quiere será un baile agarrao.

M(a Fausto)
¡Vamos deprisa deja ahora que te guíe!,
lo tienes que sudar a que haga efecto
y su fuerza te invada dentro y fuera.

¡Deja de regodearte en esa imagen
de la chica desnuda en la revista!;
te enseñaré a apreciar “la dolce vita”
y pronto notarás tú como Eros
despierta y brinca en interior de miembros
y así has de ver a Helena en toda hembra.

… … …



© albertotrocóniz / 19
Texto:  Para una Versión Libérrima del Fausto
de J.W.Goethe
de: “EL LIBRO DE BABEL”
Imagen: "La Bruja Embruja el Brebaje"
de DIBUJO Y PINTURA


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miércoles, 7 de agosto de 2019

EL DOCTOR FAUSTO CORTEJA A MARGARITA

(En el jardín de Margarita)

Fausto:
Ángel mío ¿no me reconociste 
cuando entré en tu jardín el otro día?.

Margarita:
¿No lo vió acaso?, quizás bajé los ojos. 

F.
¿Me perdonas la osadía que ayer tuve
abordándote al salir de catedral?.

M.
Me turbé pues no me había ocurrido
que un varón se acercase por las buenas
a saludarme y a dar conversación,
y así pensé qué pensarían de mí;
confieso me enfadé conmigo misma
por no ser yo capaz que me enfadase
 esa actitud de tan amable agresor,
que al mismo tiempo en mi interior conmovía
un algo que impedía que le odiase.
Mas… ¡espere un momento por favor!;
(coge una margarita del jardín)

F.
¿Qué vas a hacer con eso?, ¿un ramillete?

M. 
Es simplemente un juego divertido;
apártese pues se reirá de mí.
En deshojándola: “me quiere, no me quiere…”,

F.
¿Se puede saber lo que murmuras?.
(Ella prosigue “me quiere, no me quiere…”)
¡Dulce cara angelical en ello muestra!

M. 
“me quiere, no me quiere…, al fin: ¡me quiere!.”

F.
¡Pues sí!, ¡te quiere!, ¿comprendes lo que es eso?;
 (apretando sus manos en las suyas)
lo que esa flor te dice dulce niña
tómalo como oráculo: ¡te quiere!.

M.
Siento un escalofrío, me estremezco.

F.
No tiembles vida mía, mas permite
mis ojos en los tuyos te transmitan
un mensaje que al cabo es inefable:
el de una dicha que debe ser eterna;
si hubiese un fin, nos desesperaríamos:
no, nunca, nunca, ha de tener final.

… … …


© albertotrocóniz / 19
Texto:  Para una versión no literal del Fausto
de J.W.Goethe
de: “EL LIBRO DE BABEL”
Imagen: "Fausto Corteja a Margarita"
de DIBUJO Y PINTURA
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ANEXO SEXY 

Doy a continuación un documento
inédito hasta ahora y censurado
por no ofender a gentes bienpensantes
sobre el tema tabú de relaciones
sexuales del Maestro y Margarita
que en la obra de manera directa no aparecen
a pesar ser central a la tragedia.
El mismísimo diablo lo ha chivado
(ya que fuese testigo de los hechos)
dictándolo por medio de la ouija.

Quede advertido el lector de contenidos
eróticos a más de ser heréticos
en sentido literal y literario.


DON JUAN FAUSTO SEDUCE A MARGARITA

¡Oh Gretchen, Gretchen!, mi paloma inocente,
me miras temerosa y fascinada
cuando me acerco y beso en despojándote
morosamente de prendas campesinas
que van cayendo al suelo junto al libro
de los salmos que aferraban tus manos,
el rosario de olor, el crucifijo…
ahora arrumbados entre los lienzos íntimos.

Veo tus pechos que apenas tapan trenzas,
y el crespo sexo —caído el mandil del dirndl—
se me aparece como "Alma de la Tierra";
tus rondas nalgas que cambio una y mil veces
por mostrencas redomas y retortas,
librotes y alambiques empolvados
que junto a cientos de enseres atestaban
la odiada cárcel de mi gabinete.

Yo voy envuelto en un ropón de pieles
que a ti destapo, ¿qué clase de deseo
junto al amor es la pasión que siento?;
el eterno femenino a lo alto impele:
en anhelo del alma, y en el cuerpo
mi miembro erguido ya en toda su potencia

… recuperada conforme a la promesa
que firmase en el pacto con el diablo
como cláusula del todo imprescindible
y que ha cumplido devolviéndome aquello
que yo creyese tan lejos y olvidado:
virilidad de juventud perdida
en la firme erección bien mantenida
cual la de un garañón ante seis yeguas.

Tranquilizándote indico que te acerques
a esta barra de luz que en ti ilumina,
con su visión inédita, el semblante
de asombro más un punto de espanto,
pues la apariencia conlleva algo diabólico
cual tú recuerdas de los machos cabríos
cuando montan rebaños del aprisco.

No temas niña hermosa no hay cuidado,
no te haré daño, tan sólo el necesario;
permíteme que en tí yo me introduzca
y que derribe por dentro las barreras
que tu virginidad conserva intactas:
la sangre, has de saber, es ese jugo
de lo más especial y que propicia
aquel punto crucial donde devienes,
de mero potencial, en hembra fértil.

Deja discurra por dentro el blanco zumo
que mis lomos segregan en homúnculos
y generosas semillas en tu seno
darán su fruto al cabo en superhombre
pues es un inmortal quien te fecunda.

Y tú Mefisto ¡ya cesa en espiarnos
y de darte placer viendo la escena!.



© albertotrocóniz / 19
Texto:  Para una versión apócrifa del Fausto
En: “YA SIN LA HOJA DE PARRA”

Ver en el Blog “YA SIN LA HOJA DE PARRA”
pulsando AQUÍ