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miércoles, 27 de abril de 2022

EL POZO DEL SILENCIO



Arroja todo al pozo del silencio:

pensamientos, emociones, memorias,

historias del pasado o del futuro;

el futuro también sólo es memoria.


Arroja todo al silencio que asienta

por debajo de las perturbaciones;

que mora incólume inmune a las tormentas

como el océano por bajo de las olas.


Todo lo anega el silencio y lo subsume,

todo lo engulle y en él desaparece;

todo va al fondo en el aquí y ahora

siendo Presencia que es realidad de todo.


Es pura luz de la pura conciencia;

puro sujeto, de objetos el transfondo

donde aparecen como en una pantalla

poblando imágenes carentes de entidad.


Mantente atrás, verás que tal vacío

en su negrura es todo-luminoso:

Felicidad, Consciencia y Energía,

del puro Ser eterno, independiente.


Sumérgete en el pozo del silencio

y pon punto final a los engaños.



sábado, 25 de diciembre de 2021

MANDO MI FELICITACIÓN EN UN MANDALA

… que refiere a la luz que mora dentro
del corazón del hombre, aun escondida,
y el nacimiento en virginal conciencia
del Niño-Dios, nos la hace hoy muy presente.




miércoles, 8 de diciembre de 2021

Revisitando «MITO DEL DIOS NACIDO DE UNA VIRGEN»

Con la fiesta de "La Inmaculada"
(que "da el pistoletazo a Navidades")
revivimos el viejo mito arcano 
del nacimiento del dios en una virgen;
significa un toque a la Conciencia
—que es virginal y pura en el origen—
para instarnos a que de ella nazca el niño
Dios en nosotros y se haga la PRESENCIA…



(Representado arriba sólo en muestra; para acceder pulsar sobre el enlace)

sábado, 21 de marzo de 2020

¿CORONA VIRTUS?

Todo está bien —aunque a un nivel profundo—:
la Vida impersonal a protegerse
enmienda los caminos que ha tomado
y que a la postre la ponen en peligro;

por mencionar este ínfimo planeta:
la superpoblación insostenible,
depredando recursos limitados,
la polución del aire, de los ríos,
las ciudades, las selvas, los océanos,
la destrucción de la capa de ozono…
el despilfarro frente a pobreza extrema,
la violación de leyes naturales
en planos físicos, mentales y morales…
todo en exceso que ha traspasado límites.

Poco le importa que algunas criaturas
desaparezcan —no supone un desastre—
pues lo importante mantiene su decurso
de una heliomaquia hacia mayor Conciencia,
en donde se hace valer la homeostasis
de autorregulación de los extremos
(sea por colisión de un asteroide,
 sea con virus chinos de diseño)
a retornar de nuevo al equilibrio
para cumplir con el designio arcano
hacia la Luz total, definitiva.

Tal es la meta que busca el realizarse,
tal es el bien mayor a cuyo lado
palidecen cual meros contratiempos
episodios de variados desastres:
terremotos, incendios, epidemias,
o choques de galaxias, o catarros…

donde el trauma pone en solfa conceptos
que hemos aceptado como válidos:
para empezar el que somos un cuerpo
más una mente que asedian pensamientos
plagados de temores y deseos
que decimos son propios —todo falso—
lo que acarrea inevitable el sufrimiento.

El hecho puro y duro se mantiene:
que aquello nace y vive, después muere,
donde la forma y nombres son el juego
de un espectáculo asaz maravilloso
que en pompas irisadas se recrea:
flotan un poco, luego desaparecen
mas no termina pues surgen pompas nuevas.

Ello —a niveles desde lo microscópico
al de variados mundos y universos
pasando por nosotros, por el hombre—
es oleaje en un mar de silencio.

Busca refugio al cabo en lo que eres:
ese silencio del todo inalterable
que no ha nacido, por tanto nunca muere,
que es el conocedor del espectáculo
en que se expresa renovado en disfraces,
(por veces de comedia y/o de tragedia).

Allí la Inteligencia en omnisciencia,
allí Felicidad inmarcesible,
allí es el Ser real omnipotente
que soy, que somos, allende espacio y tiempo
(¿hay algo acaso que fuera de Dios sea?)
una vez que se disuelve el ego
en el puro presente aquí-y-ahora.

En medio el temporal huracanado
da las gracias por todo lo que aún queda
y halla la salvación en aferrándote
a eso que es verdadero y aparece
cuando se hace silencio a contingencia
y revélase esplendente la PRESENCIA.




© albertotrocóniz / 20
Texto: de “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: "Pompas y Virus"
de “DIBUJO Y PINTURA”
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jueves, 18 de julio de 2019

SIETE CHAKRAS

Así dijo el maestro al caminante:

Cuando la mente se halla inmersa en el mundo
tiene sede en el ano, genitales, y ombligo:
supervivencia, reproducción, dominio;
Materia trasmutando en Energía
siendo escalones por los que va subiendo
conciencia personal a superarse.

Un cuarto paso y al corazón asciende,
e incitado por algo trascendente
el hombre se pregunta ¿qué es todo esto?,
y en intuición de la Gloria que espera
sacrifica lo que resulta bajo
viviendo Amor que todo ego disuelve.

Un quinto plano de asiento es la garganta:
la Verdad interior halla su cauce
en expresión creativa y sanadora;
sólo se quiere hablar de lo sagrado
sintiéndose molesto e impaciente
cuando se trata sobre temas mundanos
y a distracciones más prefiere el silencio.

Hay un sexto lugar entre las cejas
donde conciencia encuentra su morada;
cesa el ruido mental involuntario 
y atisba la visión de lo divino:
Inteligencia que todo lo ilumina 
allí encerrada como en una linterna.

Cuando al fin pierde el ego su vigencia 
ya no hay límites a encauzar el torrente
en torbellinos de la contingencia;
se alcanza el escalón en grado sumo
para aquello con un destino humano
y el río se disuelve en el océano
de la Conciencia (esta vez con mayúsculas).

¿Cómo pasar así pues de unos al otro?…
es siendo muy consciente en cada fase.






© albertotrocóniz / 19
Texto: de “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: de “FOTOPINTURA”
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miércoles, 3 de julio de 2019

MINOTAURO, TESEO, LABERINTO


Losa de catedral, un laberinto
en que topan los pies del peregrino
a quien plantea el recóndito reto
de embarcarse hacia un viaje iniciático.

Acomodado en un banco de la nave
pienso en el antiguo mito griego
que el "camino del héroe" nos propone:
un mensaje vigente en cualquier tiempo.

Entre vastas paredes encerrado,
conocedor de todo vericueto
espera el Minotauro que algún ruido
delate la presencia de un intruso.

Los huesos de otros muchos triturados
rodean esparcidos por el suelo;
ya un resplandor de tea se refleja
en corredores y esquinas por el antro.

Ténsanse músculos en la bestia
prontos a destrozar al extranjero
y se relame anticipadamente
del sabor de la sangre y de los tuétanos.

Jugará al principio quizá un poco
como “al ratón y al gato”; diversiones
no son precisamente lo que abunda
en soledad de sibil tan siniestro.

¿Por qué no hacer un arte de la muerte?:
dejará oír primero su mugido
que a entrometido hiele la sangre en venas,
quien tratará de huir por senda opuesta.

Pero el trazado que tiene el laberinto 
que construyese habilidoso Dédalo,
hace que vuelva, andado un cierto trecho,
al mismo punto fatal do espera el ogro.

La fiera al poco permitirá vislumbre
su sombra atroz en muro agigantada;
de luego hará que en cuello sea notado
el tibio vaho de su fétido aliento.

Dejará huir unos metros a su víctima
para toparse con él después de frente
y no habrá salvación al infelice
machacándole con clava el esqueleto.

Ya retumban gemidos por la gruta
que amplía la caverna con sus ecos;
hórridos gritos como nunca se oyesen,
luego estertores, ya nada se percibe.

A la entrada de cueva la luz pálida
de la luna ilumina embocadura;
se distingue un cordel trenzado en oro
que poco a poco se va poniendo tenso.

Hasta que al cabo figura ensangrentada
asoma asido de él con una mano
y con la otra detrás arrastra a engendro;
lo habéis adivinado, sí, es Teseo.

El vericueto es tu mente tu cerebro
el laberinto tú, también la antorcha
que te lleva hacia el monstruo y las paredes
construidas de bloques minuciosos
hechos de ideas, de esperanzas, de miedos.

Tú eres el hilo dorado que te guía,
y tu alma Ariadna que hacia lo alto impele,
tú eres el Minotauro, y tú Teseo;
tal la lección de losa en laberinto.





© albertotrocóniz / 19
Texto: de “POEMAS DEL MITO”
Imagen: “Minotauro”
de “DIBUJO Y PINTURA”
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sábado, 15 de junio de 2019

A MODO DE CURRICULUM



EN TRAYECTORIA VITAL HASTA LA FECHA


INFANCIA

El océano absoluto de Conciencia
formó una ola, una mera excrecencia
que surgió al viento un día 6 de Mayo
en Madrid, 1950.


… a quien la sociedad le puso un nombre
que en este caso correspondió al de “Alberto”
para poder distinguirlo de otros entes
y fácilmente después cobrarle impuestos.

Cayó en la trampa el niño sin criterio
y erróneamente se tomó por persona
cuando se identificó con cuerpo-mente
y todos los conceptos a él vertidos
por padres, familiares, el colegio…


… en arsenal de dogmas y prejuicios
más o menos nocivos o correctos
que acarrea consigo una cultura 
(gracias a dios fue la judeocristiana
que tiene en Grecia y Roma el fundamento,
a más que afortunado, caerme España).

Mi padre emprendedor y muy ingenioso 
siempre haciendo negocio y con inventos;
mi madre una mujer atormentada,
apasionada y de una gran belleza,
frustrada en potencial de inteligencia
—hubiese sido extraordinaria médico—
por las limitaciones de la época;
yo fui el mayor de entre otros tres hermanos
y en pléyade de primos el primero.

Ya desde la infancia fue un leitmotiv
saber quién yo era de modo verdadero
no conformándome con aquello “de oídas"
con que adoctrinan los ciegos a otro ciego 
pues algo interno pulsaba insatisfecho
con la escisión sufrida en  Yo - Dios - Mundo
desde aquella unidad del paraíso
siempre añorado como intuición de base
en referencia a volver del destierro.

Algo que era el Uno originario
se había disgregado en muchas partes
—no en realidad, tan sólo mentalmente—
sustentando desazón doliente dentro;
y así inicié la búsqueda incesante
en la tarea de reconstruir las piezas
guiado por un sueño numinoso
de mi primer amor a los siete años
(quien raptada por fuerzas monstruosas 
y desmembrada, recomponía luego)
en trasunto de mi alma desgajada.


JUVENTUD

Recibía el niño su alimento
… para el cuerpo quizá un poco en exceso
(crecí en una familia de hoteleros
—castillo y palacetes cinco estrellas—
mimado por abuelas y por tías);
de ser gordito tenía un gran complejo
lo que me hacía patoso en los deportes
—al menos los de equipo con pelota—
decantándome por lo peripatético:
con otros cuantos niños peroraba
en los jardines del patio de recreo.

El único deporte practi­cara
aparte del "clavo" y de las "chapas"
fuese —para extrañeza de los míos—
el boxeo en un rincón del patio
apartado de férula de curas
que pudieran habérnoslo impedido;
era un recodo en donde las escorias
(de la calefacción) se almacenaban.

No temíamos así tanto a los golpes
que el contrincante pudiera propinarnos 
como el caerse sobre aquellas aristas
y dejarse —literal—la piel a tiras.

Sí, era pegarse pero conforme a reglas
"de caballeros", protegidos con guantes
(que a duras penas metía en la cartera);
recuerdo al que fuese muchas veces
mi adversario, Pepe de la Figuera,
(con sentimiento de admiración y lástima,
ya al ser huérfano, marqués de Fuente el Sol;
aunque tal no impidiese nos zurrásemos).

Luego hubo ocasión de sacar rédito
a lo allí aprendido y entrenado:
eráse que se era un pobre crío
que llegó a nuestro curso desechado
de otros colegios en donde no encajaba;
lo trajo el padre a bordo de un Biscúter
(cochecito de chapas de bidones
que incorporaba el motor de una moto,
sin marcha atrás, tampoco ventanillas).

El pobrecillo ufano se mostraba
de ser llevado en el "descapotable”
de ida y de vuelta en él todos los días
por un padre abnegado y preocupado
a no dudar por encaje de su hijo
entre las bestezuelas consabidas.

Su aspecto físico era el de un pajarito
desplumado recién caído del nido,
yo me acercaba a hablarle en el recreo
pues lo veía “más solo que la una” :
en su alma cándida privada de malicia
él no cesaba de admirar a su padre
y el "bólido" en que lo había traído.

Era sin duda alguna el prototipo
de víctima de la horda para el "bullying"
de esas de aquellas frecuentes en gamberros
a esas edades con mucha adrenalina
unida en cóctel a muy poca cabeza
ni corazón, está demás decirlo.

Entre aquellos matones había uno
—no daré el dato por si se ha arrepentido—
muy grande y zafio con quien la había cogido
junto a camarilla que le reía las gracias,
y aquello a mí sacábame de quicio.

Llegó un momento no pude soportarlo
y estando en filas para entrar en clase 
le hice ver esa conducta indigna;
me amenazó, amagó un puñetazo
que yo esquivé lanzán­dole un directo
en plena jeta, quedose anonadado;
quizás de mí aquello no esperaba.
En adelante cesó de molestarle.

Tuvo la mente durante aquellos años
formación e información algo indigesta
para mi estómago delicado en extremo
de aquel menú servido en el colegio
capitaneado por padres jesuitas
con el marchamo de la Contrarreforma
y engullendo asignaturas y rosarios
junto a traumas variados a ello anejos.

Se nos decía pensásemos en fútbol
para alejar los malos pensamientos;
a mí que el balón-pie no me ha gustado 
tenía que confesarme casi a diario
presa de escrúpulos y de remordimientos.

A un chico hipersensible y retraído
no le iba para nada aquel estilo
de cuartel trufado de convento
a toque de silbato y de medallas
en un escalafón "romano imperio"
(a más de calamares en su tinta
que a neumáticos "Pirelli" hacían buenos).



En contrapunto el recuerdo luminoso
de las clases de dibujo que gozaba
sobre todo saliendo a la pizarra
transformando en elefante un garabato;
el dibujo fuese al cabo único campo
en que era superior a compañeros.

Señor "de Paz" —que tal era su nombre—
fue profesor al que estoy agradecido;
también lo estoy hacia el padre Chamorro
que me ponía diez en redacciones,
y al que incitase mi interés por la Física
el señor "de Vicente" —un gran irónico—.

En conjunto acabé más bien ahíto 
poniendo en solfa todo lo recibido
y atravesando unos años escépticos
(a Bertrand Russell tomaba de modelo).

La religión cambiase por la ciencia,
el paradigma que creía verdadero
y me especializaba en la carrera
que al principio elegí de Ciencias Físicas
(postergando mi vocación artística)
esperando desvelar el misterio 
que encierra realidad en sus adentros.

Devoraba el Álgebra Simbólica
como antídoto de un mundo asaz perfecto 
a las guardias que hacía de la mili
que simultaneaba con estudios
y me chupase como "voluntario"
por el lapso mostrenco de año y medio
(donde junto a Almodóvar llegué a cabo).

Otro punto que fuese positivo
en medio de aquel páramo desierto 
fue trabar amistad con el poeta 
Luis Alberto de Cuenca —soldao raso—
(alto cargo y director que luego fuera
de la Biblioteca Nacional de España)
yendo de libros y chicas por Europa
y a tertulias en círculos poéticos.

De aquella época guardo grato recuerdo 
de D. Alberto Galindo el catedrático
de Física Fundamental y de Partículas
discutiendo con él —yo de uniforme—
de intrincados conceptos de la quántica,
quien me ofreció colaborar en su Departamento.

Empero en el transcurso caí en la cuenta
que no se decía el qué, tan sólo el cómo
de las leyes que dictan el engaño
de la materia, del espacio, y del tiempo,
los cuales mantenían su secreto
pues nunca se alcanzaba a definirlos
topando en ello indefectible en hueso. 

Terminé, aunque decepcionado,
y no viéndome a mí con bata blanca
por mis días en un laboratorio,
ni tampoco en ratón de biblioteca,
siguiendo incontenible impulso fáustico
(Goethe fue siempre inspiración y ejemplo)
decidí huir de redomas y legajos
embarcándome en algo en que se aunase
lo práctico a lo bello: Arquitectura,
la que cursé con entusiasta esfuerzo 
(a Frank Lloyd Wright tomaba de modelo).

Fuese también de cuando en los inicios
que buscando limpiarme de residuos
acumulados por antiguos conflictos,
inicié un proceso de psicoanálisis 
bajo la dirección de Luis Cencillo.

Otra vez los sueños fueron cauce
para traer a la luz el inconsciente 
plagado de demonios familiares
que es iceberg contra el que naufragamos
al no ver los escollos sumergidos.

Desde aquel sueño inicial que refiriese
he dado una gran importancia
a los mensajes que nos transmite el símbolo;
de la obra de Jung —admirable maestro—
para orientarme con frecuencia he bebido.


MADUREZ

Prosiguiendo en búsqueda incesante
tras de mi alma perdida en vericuetos,
al fin los dioses oyeron mi plegaria
y enviaron la adecuada compañera.

La divisé en su vestido fucsia
y algo en mí dijo: "la conozco de siglos";
algo más tarde la abordé en una fiesta:
"sabes, me da te pega seas piscis"
(se sorprendió pues acerté de pleno);
luego en la nieve le pedí matrimonio, 
desde entonces ha pasado algún tiempo…

Me casé con gran mujer: Cristina
y con ella he tenido a mi hijo Alberto
(ambos dos son también arquitectos)
y entre todos nos llevamos “de película”,
cosa de agradecer en estos tiempos.



Con respecto a otros hijos —ya mentales—
he pergeñado numerosos proyectos
y construido algunos edificios, 
no demasiados, si bien de todo tipo
en rehabilitación y en obra nueva:
residencial, comercial, educativo,
religioso, asistenciales, deportivos…


Me considero un mal arquitecto
pues no tengo habilidades comerciales 
y porque el cliente pide gato y yo doy liebre
aunque al cabo me cueste a mí dinero
y al otro muchas veces le dé miedo
(solamente el trípode se tiene
con un buen constructor, un buen cliente
y por supuesto si hay un buen arquitecto).

Asimismo he enseñado asignaturas
de Estética, Composición e Instalaciones
bajo D.Víctor d´Ors y Pedro Rubio
en la Escuela Superior de Arquitectura
durante más de treinta y cinco años;
de los cuales, en la última década,
atendiendo una creciente demanda
de probables futuros emigrantes,
impartí todas mis clases en Inglés.

Lo hice siempre de profesor asociado
para compatibilizar con el trabajo
que requería mi labor de empresa
regentando un par de sociedades
familiares de tipo inmobiliario.

Aprovechando formación ambivalente:
la científica y la arquitectónica,
investigué también sobre energética
en las realizaciones edificatorias
con el parámetro de su "Factor de Forma"
descubriendo una ley y un teorema
(que reduce a dos, tres dimensiones
en los problemas térmicos planteados
por las figuras en su inicial diseño)


Las consecuencias muy interesantes 
para el ahorro de energía en las primeras
decisiones que se toman en bocetos
constituyeron el tema de la tesis
con la que conseguí mi doctorado,
y he difundido en algunos congresos
tanto en España como en el extranjero.


Después me dio por la literatura
frisando ya la edad de los sesenta
siendo yo el primero sorprendido
al encontrarme escribiendo poesía
e ilustrándola con dibujos diversos  
como al dictado de insospechadas fuerzas 
dándole cauce expresivo en la bitácora
o blog en internet que he titulado
"de (casi) todo lo humano y lo divino”
con 125.000 visitas
desde agosto 2011 hasta la fecha.


Mas nada sacia ese hambre de lo eterno:
ni religiones (si escritas con minúsculas),
ni la ciencia, ni más conocimientos,
ni las artes, ni la literatura,
ni las realizaciones construidas,
ni los negocios para ganar dinero.

Nunca cesé en leitmotiv que dije
de descubrir la realidad que era
y me asomé en tal sentido a campos
espirituales, inclusive esotéricos:
al I-Ching tomé por consejero,
el Yoga, el Zen, Mancias, Astrología
donde alcancé una cierta maestría 
viendo allí refrendados mis complejos


(… el eje Tauro-Escorpio por ejemplo 
que presenta mi Sol con Ascendente
más el regente Plutón en Mediocielo
haciendo a todos ellos cuadratura
en la carta natal sirve a explicarme 
el interés obsesivo por el sexo
(dándole cauce —yo casado— en "Yo Poético"):-).

Tras gran despiste encontré a mi maestro
(lo que ocurrió frisando los cuarenta);
Antonio Blay hizo que como a un guante
diese vuelta a valores y conceptos
que hasta entonces había mantenido
poniéndome en camino hacia la meta;

tras de él he tenido la suerte 
de encontrarme con varios, bien ya fuese
"en carne y hueso" o en libros o videos;
cito aquí a algunos relevantes
(aparte de los grandes de otros tiempos
como el Buda, Lao-Tse o Jesucristo):
Rama Krishna, Ramana Maharshi
Krishnamurti, Jean Klein, Nisargadatta,
Ekart Tolle, Francis Lucille, Spira…
y algún otro que puede verse en medios;
a todos ellos doy mi agradecimiento
por haber encarnado al gurú interno.


Ser ya la realidad yendo a la fuente
que somos de por siempre en la Conciencia
y es el observador detrás de todo,
también la observación y lo observado
de aquello que aparece en contingencia
en la ficción que es el espacio-tiempo.

Ser la pantalla que acoge la película
llamada Alberto, por él inafectada
limpia y eterna en el aquí y ahora,
mas allá de historia y circunstancias
que le tocan jugar al personaje
como expresión del Ser en las vertientes
de Energía, de Amor e Inteligencia 
en la medida permita el instrumento.


VEJEZ

Ciertos achaques parece se presentan;
crecen en entropía cuerpo y mente:
la ola completa al cabo su descenso
para rendir en la playa su espuma
y retirarse hacia el inmenso seno.

Viene una etapa de renuncia y desapego,
de irlo soltando todo —nada es mío—
todo me fue prestado y lo agradezco,
fue interesante el viaje llevado por el viento
del espíritu que sopla donde quiere;
volver desnudo, como vine desnudo,
a lo indiferenciado, al paraíso.

Veo mas allá de la llamada muerte
—que es un mero intervalo de descanso
cual el sueño supone a mente y cuerpo—
hacia otras vidas-olas que el océano
pudiera producir en el futuro
(como ha sido también en lo pretérito) 
en expresión de su eterno silencio. 

Al concluir escribo un epitafio
para así ahorrárselo a parientes y deudos:


El tiempo —esa ficción— midió el engaño;
su nombre —“flatus vocis”— fue el de 
ALBERTO 
FERNÁNDEZ DE TROCÓNIZ y REVUELTA
nació —ellos dicen— el día
6 de MAYO
1950 
duró tal sueño tan sólo algunos años;
desperezó para ir hacia otro sueño
(ojalá no, y que haya despertado).

En fecha ya del día
XX de YY
20ZZ
esa ola en el océano de vida 
rindió su espuma al fin sobre la playa
y restos de materia aquí en cenizas
esperan reintegrarse a las estrellas
(acompañados —muy tarde— de Cristina).






© albertotrocóniz / 19
Texto: de “AUTOBIO”
Imágenes  "FOTOFILTRADAS"
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