sábado, 20 de agosto de 2016

BAILANDO YO AGARRADO AL SON DE BIO-RITMOS

En 2016, veinte de agosto;
una fecha que resulta sintomática
para ilustrar la tesis que aquí expongo:

Esta jornada resulta asaz funesta;
pues se me juntan todos los biorritmos
en "día crítico", por demás de tres clases:
el intelectual, el emotivo, el físico
en el punto más bajo de sus curvas.

Acordemente me encuentro “hecho unos zorros”;
la cosa ocurre muy de vez en cuando
en el decurso vital, concretamente
cada 21.252 días
—algo más de 58 años—;
este lapso en coincidir de las tres curvas
es aplicable a tres puntos de inflexión:
entre mínimos y asimismo entre máximos
y a aquel de valor cero de parámetros
(fue ello al nacer y en esa edad precisa).

El fenómeno —explico— es como sigue:
todos tenemos vibrando internos ritmos
que son como ondas de intensidad variable,
sinusoidales y de varias frecuencias.

Están a cero el día en que se nace
y empiezan a oscilar y a separarse
al principio creciendo habiendo un máximo,
después bajando otra vez hacia el cero,
bajando aún más hasta alcanzar un mínimo
y volviendo a subir de nuevo al cero
completando así un ciclo que repite
de manera constante aunque en distinta
duración o periodo que presenta
según sea el aspecto en el que rige.

La más rápida corresponde a lo físico:
al cuerpo, vitalidad, estámina… 
(representada usualmente en color rojo)
y repite su ciclo en veintitrés días.

La intermedia corresponde a lo emotivo:
afectividad, humor y sentimientos;  
(es en dorado, verdoso o amarillo)
y se repite cada veintiocho días.

La más lenta corresponde al intelecto:
comprensión, expresión, razonamiento… 
(es su color afin azul eléctrico)
repitiéndose cada treinta y tres días.

Son días críticos, vale decir de cambio
—acarreando un mayor o menor trauma—
aquellos en que la intensidad muta de signo
en los puntos de inflexión de las curvas:
los máximos, los mínimos y el cero.

En esos días ocurre lo siguiente
(para mi son hechos comprobados
desde hace mucho tiempo que lo sigo):

En día Crítico-Físico noto un cansancio
que no es habitual en otros días;
lo mejor si se puede: estarse quieto
metidito en la cama a ser posible
y jamás intentar hacer esfuerzos.

La única excepción en ello es sexo
que resulta especialmente gozoso
(esplendoroso si también acompañante
resulta haber día Crítico-Físico).
Es buen momento asimismo a hacer ayuno
y depurar el cuerpo de toxinas.

En día Crítico-Emocional me irrito
de manera total e inapelable
cualquier cosa me enfada aunque procuro
controlar y no manifestarlo,
muchas veces sin éxito, confieso.

Lo mejor sería el encerrarse,
no ver a nadie y menos ir a fiestas;
como en mi caso la cosa se repite
todos los sábados, siendo este el día típico
de reuniones de amigos y de cenas,
he adquirido la bien ganada fama
de ser un tipo un tanto impresentable.

El día crítico este es hebdomadario
pues su ciclo es de cuatro semanas;
sugiero a cada cual que se examine
y compruebe si el día de la semana
en que nació (como digo, yo un sábado)
se encuentra especialmente susceptible.

(Mejor para estos casos sea un Lunes
y así resulta más creíble la coartada
de tener que ir otra vez al trabajo;
mas la razón profunda es la que digo).

En día Crítico-Mental estoy espeso,
tardo de comprensión y de respuesta
con frecuentes salidas "pata-banco";
quien no me conociese me tomase
por un tonto integral "manzanas traigo".

Lo mejor llegados a este día
es meditar, poner la mente en blanco;
veremos que no surgen pensamientos
a estorbarnos cual bandadas de moscas,
con lo cual se podrá estar atento
a la elocuencia que surge del silencio.

Ya en el plano de la vida corriente
es no decir "ni mu" y "cara de póker";
jamás argumentar ni mucho menos
presentarse a unas oposiciones,
a pedir un trabajo o un crédito,
jugar al ajedrez contra la suegra
o tratar de escribir —como ahora hago—
un nuevo “post” del “Blog” para colgarlo.

Yo mismo me sorprendo de que pueda
seguir mínimamente este discurso;
vuelvo a examinar gráficos, compruebo
que aún me queda un pequeño porcentaje
de lucidez (dentro de lo que cabe).

Todo se pasa al cabo de unas horas;
el oleaje viene y va de días críticos,
pero sinceramente recomiendo
antes de "echarse al mar" ver el estado
de vientos y mareas previsibles
a producirse en nuestro cuerpo-mente
para lo cual existen ya programas
de ordenador y también apps en móvil
con que resulta fácil conocerlo.

Así la cosa lo emplean aerolíneas
para evitar errores de pilotos;
también es útil en temas del deporte
ya sea individual o colectivo—
y en asuntos de guerra y amorosos
conocer el estado de adversarios
y el de uno mismo a evitar un encuentro
o bien por el contrario a propiciarlo;
para caballos si apuestas en carreras…

Vaya, en fin, que las aplicaciones
pueden ser múltiples y de gran importancia;
lástima que se haga poco caso
y sea considerado algo esotérico;
mas no hay que discutir, remito a pruebas:
ante polémicas el método científico
que es investigación y experimento;
gran ocasión sería el comprobarlo
cotejando con medallero olímpico.

Compruebe cada cual si se le aplica
planteándose una cuestión sencilla:
¿en el día de la semana en que naciese
me noto acaso mucho más irritable?.

Hoy como dije resulta que en mi caso
coinciden tres días críticos en mínimos;
trataré de acabar este mensaje
antes de ir a encerrarme en mi cubículo.



© albertotrocóniz / 16
Texto: de “LA ESPUMA DE LOS DÍAS
Imagen: de “FOTOFILTRADA”


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1 comentario:

  1. http://albertotroconiz.blogspot.com.es/2016/08/bailando-agarrado-al-son-de-biorritmos.html
    http://tinyurl.com/hqsqem6

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