miércoles, 27 de noviembre de 2013

FUENTE MANDÁLICA PARA UNA PANTOPÍA

La ciudad ideal de mi república 
que bautizo con el nombre de Pantopia 
tiene una enorme plaza que en rotonda 
alberga en su interior una gran fuente 

“de Montesquieu” la tal plaza se llama 
a la que mira todo edificio público:
el palacio de sede del Congreso 
los ministerios, los altos tribunales …

Compone dicha fuente un amplio estanque 
que tiene al centro un surtidor altísimo 
elevándose al cielo y que es visible 
en todo punto allá donde te encuentres;

rodeando al surtidor cuatro fontanas 
dispuestas en escuadra en cada vértice,
entre sí equidistantes y del centro 
con escultura alegórica y relieves.

Una excursión de niños de un colegio 
de “Educación para Ciudadanía” 
va a visitar la plaza y les explican 
qué diablos todo aquello significa. 

En la primera fuente se contempla 
a una matrona con los ojos vendados 
que en la mano derecha empuña espada 
y con la otra sostiene una balanza; 

a los niños de la excursión les dicen 
que “La Justicia” es lo que representa
y está vendada pues no distingue a nadie,
sopesa pros y contras y ejecuta. 

Yendo hacia una otra fuente contemplamos 
a un viejo adusto de ademán pensativo 
que sobre un libro escribe cuidadoso 
lo que le dicta un coro en semicírculo;

esto chavales es “El Legislativo” 
a quien se encarga de redactar las leyes 
atendiendo a diversos argumentos 
que buscan bien común de la república. 

Prosigamos y veréis qué bonito:
una escultura en otro de los vértices 
que representa a un hombre musculoso 
cual un Titán en actitud forzuda;

a su lado se ven las herramientas 
que él utiliza, de muy diversa índole; 
lleva una argolla como un dogal al cuello 
y a ella cadena como si fuera un perro. 

Esto queridos es “El Ejecutivo” 
y es un esclavo al servicio del anciano 
que acabamos de ver en la otra fuente
mostrando aquí que “atarse corto” debe;

así por siempre ha de cumplir sus órdenes 
no desviándose un ápice de ellas, 
pues si lo hace vendrá la dama ciega 
a impedir que con desmán prosiga.

Seguidme a la que queda, es divertida; 
ved a una joven tocando una trompeta 
y también un tambor como a rebato;
la acompañan loros y papagayos. 

Esto chiquillos es “Libertad de Prensa”; 
ser libres de opinar y de decirlo 
sin censura por medios cualesquiera:
audiovisuales, o gráficos o escritos ... 

está pendiente y siempre vigilante 
a lo que hagan las otras tres estatuas 
y ante algo extraño va y toca su trompeta 
y repica el tambor dando la alarma. 

Por fin ¿qué será ese chorro tan alto 
que cual un géiser lanza al cielo sus aguas 
produciendo un ambiente muy fresco 
y un sonido tan grato a ciudadanos? 

(dijo un niño sensible, no como otros 
que solo piensan “¡qué rollo!” e irse a casa) 

Eso dilecto niño es “El Espíritu 
de la Nación, del Pueblo, de la Patria” 
que aspira a trascender el ras del suelo 
y hacia ideales gallardo se levanta. 

¡Que bonita es la fuente, no como otra 
que acabamos de ver allá en España!
donde es gran lástima que no corran los chorros 
cual era antaño (como esos de La Granja),

pues hoy en día está fuera de uso 
ya que se han roto por dentro cañerías
y el agua se ha mezclado con el lodo 
saliendo toda sucia y enturbiada;

ya no es espejo en que cielos reflejen,
ya los pájaros no beben de sus aguas,
tan sólo la usan a celebrar el "fúrgol"
que allí el poder les da de buena gana;

más que una fuente semeja una cloaca;
de hecho el pueblo que pone a todo motes 
-ya se sabe la gente, que es muy mala- 
la ha bautizado de “Fuente Moncloaca”
(sus “fontaneros”: Rajoy y Rubalcaba). 



© albertotrocóniz / 13
Texto: de “TALCO MOLO EO”
Imagen: Ciudad Ideal de Spekle (1608)
de “PINACOTECA”


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