viernes, 20 de septiembre de 2013

MINERVA URBANA

(a la justicia que encarna con mercedes)


Como Venus surgida de las ondas
-mas aquí del asfalto es mi heroína-
en la mañana aparecía, ¡aurora!,
acarreando el dolor en su maleta;

y se podría dudar fuese Afrodita
cual pintase Botticelli florentino,
o quizás la Minerva justiciera 
de los fraudes y crímenes “al halla”.

Ojos cerúleos, ¿hacerse delincuente
para notarlos posándose en los míos?;
¿perseguis o promovéis el crimen
ya en cadena perpetua de servíos?.

En mi huir, como trompas u olifantes,
me atronaban en su clamor sirenas,
mas aquellas de los coches celulares
no llamaban mi atención sino otras piernas …

y melena despeñándose en cascada
como un río que en sus ondas anegase
el ya preso corazón, aunque dudoso
si cruzar en desahogo la mirada.

Ya ante ella declarando y sin palabras,
tomé como abogado al gran Cetina
esgrimiendo elocuente el argumento
que se expresa en el poema de “Ojos Claros”.

Iba el pecho en el iris congregado
del jersey multicolor en que ceñía;
malamente custodiaba yo el secreto
y tentaba a desvelar ya mi coartada …

en ascensor soñado en fantasía
-fui esposado- me iba ella acompañando
a mazmorras de la Audiencia de Sevilla; 
hacia cumbres más hermosas, hacia astros,
y encendíase de amor la breve estancia.


© albertotrocóniz / 13
Texto: de “POEMAS DEL AMOR PROFANO”
Imagen: de "FOTOPINTURA"

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