martes, 28 de abril de 2015

ABRACEMOS LA LEY DEL SACRIFICIO

A mi entender ¿cuál la actitud correcta
ante alguna desgracia, algún desastre
de esos que nos sorprenden en los medios
asaltándonos en el sillón de orejas
de vez en cuando y en grandes proporciones?:
un avión o patera en hecatombe,
un tornado, un incendio, un terremoto…
que arrojan saldos en centenar de muertos,
miles de heridos e inmensos los destrozos.

Muchas veces ante tales noticias
nos tapamos los ojos, los oídos
preferimos no verlo, o sólo un poco;
no por nada, sino porque sentimos
nuestra incapacidad para hacer algo
y abruma la desgracia en impotencia.

La sensibilidad se va embotando
máxime cuando al tiempo de noticia,
algún busto parlante va y nos cuenta
el bodorrio de fulan@ y menganit@,
del partido relata la incidencia
y después llega anuncio consumista
con su felicidad a bajo precio.

Luego sale el político de turno
con tópicos al uso en estos casos
y expresa condolencias diplomáticas
(siempre "arrimando el ascua a su sardina")
inyectando el sedante en su mensaje
y tranquiliza conciencias de la plebe.

Pues no nos preocupemos demasiado:
nos consuela saber que mandan ropas,
agua potable, alimentos, medicinas,
profesionales y especialistas útiles
(están de moda hoy día los psicólogos
con la escasez creciente de los curas);
digno de elogio resultan ser personas
que ingresan fondos en cuentas al efecto
y mucho más aquellos voluntarios
que allá se van a "echar una manita"…

Sí, está muy bien la ayuda humanitaria
de los Estados y de particulares
pero una vez provisto todo ello
debiera haber un plus en otro orden:
un detalle, si se quiere simbólico,
que participe el dolor en cada uno
por más que estemos lejos de los hechos.

Asumir sobre la propia carne
una porción amarga, aun sea pequeña,
de ese bocado tan duro en digerirse
que le ha caído al prójimo en antípodas;
quiero pensar que si ello es compartido
entre millones, mermemos la cuantía
de un dolor como saldo a repartirse.

Digo el privarse de forma voluntaria
de algún capricho, de un gusto, algún deseo,
de golosina que tiente apetitosa,
renunciar a fumarse un cigarrillo…
que cada cual decida en cuánto y cómo
digo yo amén a tanto sufrimiento.

De seguir por tanto este consejo,
considérese tal como un antídoto
para evitar así ser arrastrado
por la banalidad que se propicia
en las noticias servidas por los medios
cuando mezclan desgracia y coca-cola.

No importa sea nimio en consecuencias
que ayuden materialmente al caso;
es la actitud moral la que aquí cuenta: 
el dolor nos hace solidarios
y más conscientes de todos ser un todo
(en tradición cristiana un "Cuerpo Místico").

Esta es la idea y valor del sacrificio
(tan denostado por cultura hedonista),
el que yo cargue sobre mis espaldas
un poco de la cruz que carga el otro;
y pues no hay otro ya que todo es Conciencia,
el probar un poco de amargura
nos conecta con ella en esa parte
ahora sufriente (¿por oculto designio?).

Ese contacto entre zonas disconexas
en un principio y que ahora comunican
puede facilitar que haya un trasvase
del monto de dolor de un sitio al otro
y así aliviar, siquiera en una parte
la carga insoportable de unos prójimos.

Es una ley moral esto que intuyo
y que propongo delante de conciencias
—siendo verdad, este mensaje llega—
para que se obre según discernimiento;
por otra parte no es algo sea nuevo:
se trata de la Ley del Sacrificio
considerada en todas religiones
(misterio de la Cruz dio ejemplo eximio).

Por supuesto que no es una ley física
que quepa demostrarse en ecuaciones
ni se puedan medir sus resultados
con números que arrojen cantidades;
eso no quita el que sea efectivo
y a mi entender de forma sorprendente
—abramos mentes al hecho milagroso—
ya que también es ley inexorable
que la materia se subordine a espíritu.




© albertotrocóniz / 15
Texto de: “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: “El Antes y el Después del Terremoto”,
de “FOTOFILTRADA”
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lunes, 20 de abril de 2015

LA CLARIDAD QUE A ENTRAMBOS NOS CONECTA


De ti un perfume alcanza inesperado 
embriagador de toda tu presencia
y me desmiente lo que es en apariencia:
de esa tu risa esta doliente ausencia. 

Es aroma especiado en lejanías
ribereñas de mares orientales
con numerosas aves en las bahías
como en el mar asimismo las velas.

El sol cual una fruta, una toronja
incide por tu piel donde refleja 
en mil partículas como humedad en ánfora 
y una paloma blanca en lo alto cruza.

Porta rama de olivo a mi esperanza
de que ya este diluvio o cortinaje
pronto cese y se haga el arco iris
y entre ambos corazones ancle extremos.

Seremos como dioses retornando
tomados de la mano, al paraíso;
tumbados a la sombra en sus praderas
las manzanas de amor compartiremos.

Tu cuerpo me figuro allí ondulante
al son de crótalos y de las chirimías
fascinando los ojos que te miran
cabe el oasis danzando entre palmeras. 

De nuestros labios mutuamente sorbiendo
y nuestros pechos uno en otro embriagados,
por claridad de luz que de ellos viertan
reverdezca la tierra y dé sus frutos
ya de por siempre en el instante eterno.






© albertotrocóniz / 15
Texto: de “POEMAS DEL PROFANO AMOR”
Imagen: “Arco Iris sobre una Bahía”
de “FOTOPINTURA”.
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sábado, 11 de abril de 2015

¡DEJE YA DE CREERSE UN SER HUMANO!

Atiborraba su casa de mascotas,
era tal su amor por animales
y en concreto por la raza canina
que acabó dando en creer que un perro fuese,
y así actuaba y sentía a cuatro patas
igualito como lo hiciera un  cocker.

Se ponía a dar saltitos por el suelo
reclamando que su pienso le sirvieran
en un cuenco grabado con su nombre
—por todos ahora se hacía llamar "Woody"—
también sorbía el agua a lametones
y le encantaba como premio algún huesito.

Era incordio de amigos y parientes
pues pedía que le sacasen de paseo
y dejar que orinase al pie de un árbol
por lo cual les caían buenas multas;
aguas mayores no se lo permitían
pero también las hacía en un descuido
y así habían de recogerlo en una bolsa.

Husmeaba en los alcorques, se comía
cualquier cosa abandonada en las aceras;
olisqueaba a las perras en el parque
y hasta a muchas pretendía montarlas
para risa y regocijo de los jóvenes;
cierta vez llegó a morder a un niño
pues el darle su pelota no quería…

Así las cosas, su familia ya hastiada
determinó lo tratase a algún psiquiatra,
aun dudaban si de perros o de humanos
decidiéndose al cabo por esto último
(más que nada por el monto de los gastos 
al tener que llevárselo hasta Houston).

Saludó al facultativo con un "guau-guau"
y este que ya estaba acostumbrado
a tratar con variantes de locuras
y seguirles al principio la corriente,
respondió con otro "guau" y lametazos
explorando con los morros por sobacos
y también —mal sea decirlo— por el culo.

Una vez ganada así su confianza
fue y le dijo: “por supuesto eres un cocker
e incluso si te esfuerzas y te esmeras
en más trepar escalafón perruno
hasta en rottweiler pudieras transformarte;
por el momento, mientras ello sucede
pretende —aun sea de modo paulatino—
el actuar como si fueses hombre
y a pesar de que andes a cuatro patas
—cosa que está muy bien por otro lado—
de vez en cuando date cortos paseos
sobre las dos traseras solamente,
más tarde incluso ponte unos zapatos,
ya verás lo que gustas a las perras”.

Obró el efecto que al cabo de algún tiempo
y a base de fingir ser un humano,
se encauzaron las cosas normalmente
y abandonando tan extraña manía
finalizó por sentirse una persona
iniciándose para él la nueva vida.

Al principio muy bien, se compró un coche
y ya no tuvo que ir en el maletero;
luego una casa con crédito de un banco:
no había comparación con la caseta
en que pasaba estrechez y tanto frío…

“¿Cómo podré haber sido yo tan tonto
de haber llevado durante tanto tiempo
una vida de perros y el gustarme
ir detrás de las perras con lo buenas
que están algunas de sus amas
cuando lucen micro-shorts en primavera?”.

Se echó una novia que conoció en el parque
cuando ambos paseaban sus mascotas;
las dejaban triscar mientras que ellos
se hacían arrumacos en un banco
(era un experto en lo de olfato y lengua,
no digamos haciendo el "canis fatuens")…

Se casaron, tuvieron varios hijos,
él trabajaba empleado en una clínica
veterinaria (casi huelga decirlo:
tenía mucha mano con los chuchos)
y esa fue al fin una historia corriente
mas no feliz de un modo permanente…

Se presentaron mil males de esos típicos
que suelen aquejar a las personas:
un hijo salió punky, otra una gótica,
más la hipoteca, impuestos, el engaño
de su mujer con su mejor amigo
(que era aquel dueño de la veterinaria);
le acabaron echando del trabajo…

Desengañado de tanta vida perra
como a veces llevamos los humanos
empezó a plantearse esas preguntas
fundamentales que suelen presentarse
—cuando parece no queda otro remedio—
acerca del sentido de la vida:
del ¿quién soy yo?, ¿qué ocurre tras la muerte?,
¿existe Dios?, ¿para que sirve todo?…

Después de un tiempo y tras ir dando tumbos
ensayando respuestas que luz diesen:
apuntándose a partidos políticos
y a onegés de lémures con sida,
a conciertos, visitas culturales,
filosofías varias, religiones…
desencantado al fin de todo ello
y aplicándole a todo el "neti, neti"
llegó a la conclusión del "no sé nada".

Fue por aquel entonces que topase
cual por casualidad con el psiquiatra
que le había curado anteriormente
de la extraña manía de creerse perro;

“¿Cómo le ha ido mi amigo en este tiempo?
¿qué tal se siente de ser una persona?”

… el otro entonces le contó su historia
no exenta de cinismo y desengaño
acabando al fin pidiendo ayuda:
“ojalá pudiera hoy también darme
algún consejo para cambiar mi vida
ya que asimismo es una vida perra”.

El psiquiatra —no todos están locos—
y este por cierto era un ser iluminado,
lleno de compasión tal cual le dijo:

“¿recuerda usted que le recomendase
cuando me vino creyendo ser un cocker 
el que poquito a poco Vd. admitiese
la posibilidad de ser una persona?;
tuvo fe en mis palabras y por tanto
como era al cabo más humano que perro
mi consejo obró naturalmente
y las cosas volvieron a su cauce.

De la misma manera ahora le digo
que realice el siguiente experimento:
acepte al menos por una temporada
la posibilidad de no ser una persona
que a la postre puede que sea otro sueño
similar al que tuvo de ser cánido.

Así mantenga en su mente el pensamiento
del "como si" usted fuese algo muy grande:
ni más ni menos que el Todo, el Absoluto,
la Conciencia universal, eterna, ubicua,
no nacida y por tanto a salvo de la muerte

… libre de engaños: materia, espacio y tiempo;
esté presente en el aquí y ahora,
sea puro amor, inteligencia y fuerza
sienta, piense y actúe en todo ello
de manera constante y consecuente;
como es su esencia no puede haber fracaso

… y no se desanime si al principio
se le olvida y vuelve a las andadas
de pensar que es Mengano separado
del inmenso océano de la vida:
una ola al cabo sólo es agua;
inténtelo otra vez que poco a poco
se mantendrá en su fondo permanente.

Téngame fe, al menos unos meses,
ya me dirá si la fiebre le baja
—me refiero a ser una persona—
y los extraordinarios resultados
que se derivan de abandonar su idea
limitante cual caseta de perro;
¡salga y respire a fondo el infinito!;
si tiene alguna duda venga a verme”*.






© albertotrocóniz / 15
Texto de: “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: “Rottweiler”,
cuadro de Francis de Blas
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miércoles, 8 de abril de 2015

UNO EL AMOR Y DOS LOS VEEDORES


Somos luz del amor y los espejos 
en que esa luz refleja de uno al otro
y multiplica al infinito el gozo 
en que bebe por siempre de sí mismo.

Lo que yo llamo "" está en mi conciencia 
lo que tú llamas "" cuando me nombras 
es también contenido de conciencia 
—mas no digamos conciencia tuya o mía 
sino tan sólo la única Conciencia—:
uno el amor y dos los veedores.

Tan sólo hay una copa en la que apuran 
los amantes de ellos embebecidos 
el licor especiado que es sin tiempo 
donde son uno en otro disfrazados.

Hombre y mujer jugando a los contrarios
en las alas del sueño que nos lleva 
a encuentros-desencuentros por eones 
en múltiples lugares de los cosmos.

Pero lo permanente ha sido siempre 
es y será —el tiempo no lo toca
ni el espacio dispersa los encuentros—
este amor que baña en la materia
desde su fuente en el aquí y ahora.





© albertotrocóniz / 15
Texto: de “POEMAS DEL PROFANO AMOR”
Imagen: “Tristán e Isolda”
Medallón Conmemorativo.
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viernes, 27 de marzo de 2015

EL PILOTO, LA MUERTE y EL DIABLO

Sentirse dios aun por ocho minutos,
dueño y señor de vidas y destinos
y entre mis dedos tener la vida o muerte 
de pasajeros confiados a mi cargo.

De momento he vertido en la bebida
del comandante un potente diurético
que le ha obligado a ausentarse a ir al servicio;
ya noto viene y está tecleando claves
para abrir la puerta acorazada
que he cerrado por dentro y condenado…

Solo en carlinga de Airbus 320,
no abro a los ruegos, gozo del espectáculo 
de esta mañana soleada en primavera 
donde su renacer puja en contraste 
con aquello que pronto se avecina 
en las montañas nevadas, acercándose

… cada vez más y yo ángel de la muerte 
volando con mis alas a su encuentro;
alas germánicas atraídas de imposible 
de un mundo en perfección de la mecánica 
ordenado y exacto que funcione
con la belleza y frialdad de los motores,
con la belleza y frialdad de aquellos riscos

… donde el aire es más puro al superhombre
—su adecuada morada son las cumbres—
¡oh Zarathustra! admirado Zarathustra
que me hablaste por boca del gran Nietzsche 
a alejarse del vulgo y de las masas
cual el pasaje que hoy llevo hacia el desastre.

No importa el número, el débil nunca cuenta
frente a la voluntad del hombre grande
como en la mítica Alemania de aquel Führer
que también se basó en el sacrificio
por mor de un Reich que durase milenios,
de millones de seres en sus aras.

Cesad bellacos de aporrear esa puerta,
dejadme disfrutar de estos momentos
de privilegio de voluntad suprema 
en compañía del diablo y de la muerte 
—como en grabado genial del gran Durero—
en camino que lleva hacia el abismo.

Sí el diablo, él es mi copiloto,
siempre a mi lado desde que era muy joven
poniendo en mí pasión incontrolada
por el volar y unirme a él como ángel
aun en caída fatal de las alturas
y sugiriéndome esas ideas extrañas
que me exaltaban cual eran de holocausto
sacrificando rebaños a su nombre
en un baño de sangre exhilarante
para después hundirme en depresiones.

Tomé esta decisión pues si descubren
de mi mente lo que han diagnosticado,
a buen seguro me cortarían las alas
y nunca, nunca, podría remontarme
hacia este hermoso cielo, hacia estas nubes
y por supuesto que ello será el infierno:
el anodino de vida cotidiana
relegado a labores burocráticas
o a mera expedición de los billetes,
dado de baja y jubilado luego,
pegado a tierra sumido entre la masa.

He de firmar el pacto con la sangre,
tal como me ha propuesto Mefistófeles,
no sólo mía, también la de inocentes;
ha prometido darme mis propias alas:
las de una fama de universal renombre
con lo que habré la juventud eterna
nunca muriendo en boca de los hombres,
a cambio hacerse él cargo de mi alma
y acompañarle en caída hasta la sima.

Pongo el botón en el cuadro de mandos
con que se inicia el descenso paulatino.

Los llevo hacia la muerte en sacrificio
imprescindible para yo volar libre
en pleitesía a este mi extraño ego;
al fin y al cabo qué le supone al orbe
gentes comunes, vienen de vacaciones 
o van a algún colegio en intercambio
donde enseñan tan sólo nimiedades:
¿hablar en catalán?, ¿quién lo requiere?
y esta mierda que dicen democracia.

Qué sabrán ellos de tantas sutilezas 
que asaltan en un alma atormentada 
que anhela el ideal, el imposible
abocado de siempre por Germania:
aquel de nuestra música sinfónica,
de nuestra filosofía idealista,
de la ciencia ciclópea y contundente,
del heroísmo teutón del caballero…

Siempre admiré de niño esos pilotos 
que estrellaban su avión sobre enemigos;
quise emular —ahora por fin lo hago—
la heroicidad de aquellos kamikazes,
"viento divino" —me alienta la palabra—
"gottlicher Wind" in unsere deutsche Sprache.

No, no voy a contestar a impertinencias 
de torres de radar que hay requiriéndome.

La "bestia rubia" portamos en los genes
de raza aria, de los antiguos griegos,
no estos de ahora —son todos medio turcos—
y otros mediterráneos corrompidos
a más de moros, americanos, árabes…
(de todos llevo una muestra entre el pasaje)
y los judíos, seguro hay unos cuantos  
pues son como una plaga inevitable.

Cual un murmullo resultan esos gritos
de la tripulación que me suplica;
apenas oigo vuestras imprecaciones
tengo en los cascos la música de Wagner 
pues es la “Cabalgata de Valquirias”
el adecuado fondo en este trance. 

Vosotros sois rebaño, sois borregos,
tan sólo servidores, sólo esclavos 
que el faraón precisa en la hecatombe 
para morir muriendo cortejado 
y vigiléis sobre mi sueño eterno 
en el sepulcro que son estas pirámides 
de las montañas silentes y magníficas 
asociadas por siempre ya a mi nombre 
inmortal que ahora entra en el Olimpo
de los Alpes, unido a su leyenda

… firmo —con sangre—
Andreas Gunter Lubitz. 



© albertotrocóniz / 15
Texto: de “POEMAS DE LA SOMBRA”
Imagen: “Ritter, Tod und Teufel”
de Alberto Durero (1513)
en “MUSEO”

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domingo, 22 de marzo de 2015

¿ES LA CONCIENCIA PERSONAL O ILIMITADA?

La base del pensar y en consecuencia
del actuar para la amplia mayoría
de las gentes de todas las culturas
hoy por hoy resulta el paradigma
aceptado por todos desde siempre
al que doy en llamar de "Cajas Chinas".

Este se basa en la idea de "persona",
consistente en que existe un universo
con galaxias, estrellas y planetas
y dentro de ello se encierran cuerpos físicos
con cerebros más o menos complejos
que en algunos producen pensamientos
… de ser objetos dentro de "Cajas Chinas".

Un ser pues, personal y separado 
del resto de otros seres y del mundo,
y de Dios (la idea que de él tenga);
con lo que llamo "yo" por siempre en lucha
frente a los otros (también conmigo mismo)
para prevalecer en competencia. 

Todo ello se asume como axioma
indiscutible y nunca puesto en duda
ya que es inoculado en todas partes
por los siglos a niños por sus padres,
familiares, amigos, en la escuela,
en iglesias, mezquitas, sinagogas... 
siendo la base de todas las culturas
y las así llamadas religiones
y además sancionado por la Ciencia
que no cuestiona de entrada esta premisa.

El "pecado original" se perpetúa:
una vez aceptado el axioma
de un ente personal y que ha nacido
en un cuerpo sujeto a contingencia:
la vida en más se vive cual carencia
con su contrapartida en los deseos
para soñar aquello que nos falta
(pues intuimos que hay una vida plena).

También está el temor pueda perderse
todo lo conseguido acumulado:
la salud, los afectos, la fortuna,
el estatus social, conocimientos…
y así el mayor desastre que es posible
concebirse para esa tal persona
es que acabe con muerte inevitable. 

Y aquí intervienen esas ideologías 
que consuelan con una transcendencia 
bien sea religiosa, social, política 
prometiendo a la persona pervivencia
de una manera u otra en cielos varios:
ya sea entre los santos, entre huríes,
o en plan materialista en este mundo
en la memoria del pueblo agradecida,
en una referencia, en una lápida…

Sin embargo yo digo*: todo es falso 
en su origen, es decir la persona;
no es una realidad, es un concepto 
que no resiste el análisis profundo
si uno se toma la molestia de verlo.

La Conciencia —aquello que comprende 
estas líneas escritas, que conoce;
el último reducto de evidencia—
es el puro sujeto al que no alcanza 
ninguna ciencia (sólo adecuada a objetos);
nada puede pensarse ni decirse,
sólo vivirlo y por lo tanto serlo.

No hay forma de probar de tal manera
que la conciencia (que soporta el conjunto
de percepción, sentimiento y pensamiento)
sea algo individual e intransferible
que derive de un cuerpo y de una mente. 

De aquí por ende tampoco sea posible 
probar que la conciencia sea infinita,
que sea impersonal, común a todos,
no sujeta a los cuerpos ni a las mentes,
sin principio ni fin, eterna, ubicua.

Así pues, si estás interesado
(esta cuestión es la más importante)
en saber cúal es la verdadera 
entre las dos hipótesis posibles:
la conciencia finita o infinita 
lo que procede es un experimento
y decidir según los resultados.

Dado que ya hemos favorecido 
durante largo tiempo lo primero,
es decir la idea de persona 
(sufriendo de rondón las consecuencias
del deseo, del temor y de la muerte),
parece justo que al menos por un tiempo 
tratemos de aceptar sea la otra hipótesis.

Dale oportunidad a la conciencia 
de ser lo que es, no las limitaciones 
habituales —pudieran ser prejuicios—
mantén el “como si” de una Conciencia
(aquí ya la escribo con mayúsculas)
que sea impersonal, ilimitada,
de la que todo al cabo se deriva,
no sujeta a espacio, tiempo, muerte

… y veamos que pasa en los efectos 
que ello pueda tener pasado un plazo
corto, medio o largo, ello depende
del grado de visión que se mantenga
tanto en lo externo como en vivencia interna
(aquí adelanto que esperan maravillas).

Y ahora un ejemplo que pueda aclarar algo
respecto a la actitud recomendada: 
supongamos que alguien te dice “tonto”;
en el primer supuesto habitualmente 
reaccionarías, pues la cosa te enfada,
con “y tú más” (quizás yendo a mayores). 

Si te mantienes en la segunda hipótesis
de la conciencia universal y única 
enfrentado a esa misma circunstancia 
caes en la cuenta que es tan sólo una parte 
de la conciencia diciendo a la otra “tonto” 
y entonces aparece como un juego 
perdiendo así todo su dramatismo 
ya que en el fondo nada está amenazado:
todo es el YO que juega al escondite.

De esta manera iremos poco a poco 
integrándonos en la unidad que somos 
reconociéndonos en todo el universo,
en todo lo que existe, vive y late
como el "Yo Soy" único e indiviso
y la paz y el amor de ello resulta;
no la guerra perpetua contra aquello 
que amenaza nuestro personajillo.

Pero ¡atención! esto no significa 
que en el juego no haya de vez en cuando 
que enfrentarse con todas nuestras fuerzas,
con discriminación y con afecto 
a los así llamados enemigos 
al punto si es preciso en machacarlos:
sea al ladrón que viene a nuestra casa,
al político corrupto impresentable,
o por ejemplo el caso que hoy en día 
se presenta con el “Estado Islámico”


Resumiendo y contestando a una pregunta
planteada a raíz de esto por amigos:

Insisto en que los seres "no tienen" conciencias;
es la Conciencia la que tiene a los seres.

La Conciencia no tiene un fin, es acausada
siendo causa de todos universos.

En reposo es Silencio y es Presencia
cual se vive en el sueño profundo;
en movimiento crea ficciones de los mundos.

Ficciones dentro el sueño con ensueños
(con la ilusión del tiempo y del espacio
que es el germen de todo pensamiento)
y que después perfecciona el engaño
en la vigilia (donde añade materia),
buscándose a sí misma en los mil seres
—el amor es la unidad de base—
con lo que llamas "conciencia" (aquí en minúscula).

De la Conciencia no puedes decir nada
—lo expresado sólo es dedo que apunta—
pues no es algo abarcable por lenguaje
(la poesía se acerca balbuciente),
ni tampoco es objeto de la ciencia
que sólo puede tratar con los objetos.

No es un objeto más, manipulable;
es el puro sujeto que conoce,
es esa maravilla inexplicable
—sea lo que sea— de estas líneas consciente.

Tal ha de ser, entiendo, el paradigma
que nos guíe en el camino a transcendencia
—que por ponerle un nombre (aun no se pueda)
sería la "Unidad Aquí-y-Ahora"—
para sustitución del rancio y viejo
(por más que aún por siglos se mantenga)
al que puede llamarse en "Cajas Chinas"
que en una última encierra a la persona
atrapada en temores y deseos
dentro en la trampa del espacio y del tiempo.

Y aunque parezca a algunos quede mucho,
si has comprendido se espera tu respuesta
… pues sí, en efecto eres el dios, ¡despierta!.



© albertotrocóniz / 15
Texto de: “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: “Cajas China's”,
de “FOTOFILTRADA”


* No sólo yo, es base del Advaita;
ver por ejemplo en Sri Nisargadatta,
Jean Klein, Francis Lucille, Rupert Spira

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sábado, 14 de marzo de 2015

PI: "DE PE A PA"

Es un día especial, sólo uno al siglo:
hoy 3.14.15
y más concretamente cuando sean
las 9:26:53…
cumpliéndose algún nano segundo
al fondo en la espiral de lo más ínfimo 
—dado que Aquiles alcanza a la tortuga—
celebremos a "Pi" número mágico
∏ = 3,141592653…
en su viaje con rumbo al infinito
(o por mejor decir, infinitésimo)

… con una propiedad extraordinaria
que posee su hilera de guarismos: 
nunca repite una misma secuencia;
lo que por tanto implica que contiene 
toda combinación imaginable 
de esos —"tan a la mano"— los diez dígitos. 

Ello supone el hecho sorprendente 
de que en algún lugar de la retahíla 
está escrita la cifra deseada
que nos haría acertar la lotería; 
no una vez sino en todas ya por siempre.

Y la fecha implacable de la muerte;
la otra aneja reflejando el nacimiento
(de hoy por ejemplo que resulta aniversario 
—3.14— de aquel que fue Albert Einstein).

Pero tales son sólo fruslerías 
comparadas con otras propiedades:
supongamos que al cabo convertimos
cual cabalistas los números a texto
poniendo cifras como código ASCII:

en algún lugar de esa secuencia
narrativa —mucho ininteligible—
encontraríamos descrita nuestra vida 
de “pe a pa” con lujo de detalles 
e incluyendo infinitas ediciones 
con pequeñas variantes o con grandes 
que reflejen todo lo no vivido 
(cuando un día nos dejase aquella chica... )

Yendo a lo impersonal también veríamos 
desvelados los secretos del cosmos,
definitivas las Leyes de la Física
en ecuaciones complejas (¡o sencillas!),
la fórmula de juventud eterna,
los sonetos más bellos aún no escritos
(junto a mil insufribles tontos ripios)… 

Si acertamos de nuevo a convertir 
en un mapa de bits tales guarismos
para obtener —no números ni textos—
sino imágenes aun fuesen blanco–negro,
viajando como un dron sobre los campos 
extensísimos de innúmeras figuras,
divisaríamos acaso una parcela 
reflejando la faz de Jesucristo,
el rostro de la amada en otras vidas 
futuras, pasadas y presente 
en todas las variantes conocidas…

escenas de la Historia tal cual fueron,
escenas del futuro en reservorio;
la última mueca que lord Nelson hizo 
en Trafalgar, la faz de los Apóstoles,
allá el rostro barbado del profeta,
Jack "el destripador" en pleno crimen,
entierro de Cervantes en la cripta,
el aspecto que habrá el último Papa
(aunque "me huelo" que sea este presente)… 

Toda la información sobre el pasado,
toda la información sobre el futuro;
el ADN del Universo entero
se encuentra contenido al fin y al cabo
—eso sí, inmerso en entropía—
en el hecho inocente en apariencia 
de dividir el perímetro de un círculo 
entre la magnitud de su diámetro

… nos acecha detrás la maravilla.




© albertotrocóniz / 12
Texto: de “APUNTES CIENTÍFICOS”
Imagen: “10.000 conexiones del Número
de "FOTOFILTRADA" tomada de

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