sábado, 11 de marzo de 2017

UN JUEGO NO INFANTIL: EL DE "LA OCCAM"

¿Qué razón lógica existe bajo el manto 
de tanto paripé, teatro, mentiras 
en que se esconden todas instituciones: 
gobierno, oposición, judicatura, …?. 
Algo muy grave se está ocultando al pueblo,
al que no sin razón se considera 
como inmaduro, infantil, sin gran criterio  
(la prueba: sus políticos electos).

Pues ¡hala niños saquemos el tablero!
y juguemos al juego de la oca
que a la par que deleita nos instruye;
y muchas cosas quizás aprenderemos. 

Contemplo enfrente el damero maldito 
con casillas —parezca que no casen—
de un país allí pintado en pequeñito;
("laberinto español" diría Brenan).

Me internaré por túnel de cartones
y trampas, con pasos o piruetas; 
tras la odisea quizás seré más sabio
si es que logro llegar hasta la meta. 

A fin de orientarme en el camino
y en mi peregrinaje protegerme,
voy y saco de su estuche la navaja 
(la "Navaja de Occam", ya se entiende). 

El método de Occam* —se recuerda—
no es algo irrefutable de la lógica;
es simplemente que entre las conjeturas
supone más sencilla es verdadera.

Arrojo ya los dados impaciente
sometido a su azar que es tiranía
en marcar el ritmo del camino
y describo el paisaje que vería.

Y "de oca a Occam tiro porque me toca"…


……………………………………
Silencio ahora alguno de los lances
de este juego infernal que he recorrido,
pues aquí los diablos que aparecen
son gente rencorosa y vengativa,
y a buen entendedor palabras sobran.
……………………………………

En la primera casilla cierto islote
mediterráneo donde se come cabra
más perejil y sopa, cuyas ondas
al vecino de enfrente danle bascas.

Y "de oca a Occam tiro porque me toca"…

Un caserío del norte, hay "enboinados"
que ven con malos ojos al casero 
y hace tiempo llevan "petardeándole"
(valga tal eufemismo de momento).

Y "de oca a Occam tiro porque me toca"…


……………………………………
Aquí hay tres casillas silenciadas.
……………………………………

Y "de oca a Occam tiro porque me toca"…

Doy en "la Muerte", en la casilla onceme:
se ven explosionados cuatro trenes,
cadáveres y cuerpos mutilados,
policía y ladrones por andenes.

A un tío de bigotito estrafalario
(patrón de la cantina y caserío)
cuyo menú se quiere comer frío 
un petardo le han puesto en tafanario.

Y "de oca a Occam tiro porque me toca"…

Sigo por doce y trece (estoy en Génova): 
un maestro-confusión de ceremonias 
mantiene hipnotizado al adversario
con un público afin que "hace la ola". 

Y "de oca a Occam tiro porque me toca"…

Unas dunas, banda de unos cuarenta
(pero quizás el espejismo miente),
o más, que están jugando a un juego
en donde si es que uno habla todos pierden.

Y voy pasando sucesivamente por:

… Un caserón con rosas y cloacas
… Un restorán caníbal en la Concha
… Un Palacio de Justicia desconchado
… Una costosa masía catalana
… Un paisaje de oscuras nubes negras
… Caravana parada en el desierto
… Un teatro en que cantan la zarzuela
… Un tiovivo a instalar en la Moncloa.

Cuando ya parece que atisbo la salida,
"de oca a Occam tiro porque me toca",
y…

Doy en mal restorán de peor cocina:
ayer "pollo kikirakí", hoy dan albóndigas,
(conviene que la bola ruede y ruede),
con mucho perejil, laurel no tiene.

……………………………………
Aquí hay una casilla silenciada.
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Y "de oca a Occam tiro porque me tocan"…
Sigo a acabar camino ya endiablado
de una ruta repleta de peligros:
sopas con ondas que al poco se devuelven
convertidas en verdader tsunami,
oscuros de turbantes intenciones,
encapuchados-tornillos por los suelos,
payasos zapatones, traición y ego,
trenes descarrilados, explosivos,
familias destrozadas, sangre y muertos,
policías que juegan a ladrones,
las pruebas del delito destruidas, 
embaucador-chistera con gazapo,
prevaricantes jueces marinados,
reyes de la baraja, sotas de oro,
muchos cofres repletos de dinero;
un barbado Salvador-Gaviota-Idiota (?),
y como fondo rebaños de borregos.

Hasta aquí el relato de aventuras
imaginarias por tan extraño juego
que resulta lineal mas retorcido
cual son los vericuetos del tablero
por los que he ido con mente enfebrecida
(a más de enormes dosis de cabreo). 

Con parsimonia recojo la navaja,
los dados, cubilete y el tablero
y los vuelvo a su estuche en el estante;
abro al azar el Dante, es el "Inferno":
"Abandonad aquí toda esperanza" 
reza esculpido en puertas del averno.

A mí mismo me digo (y a mi pipa)
cómo sería en realidad infierno,
y lo imagino como uno cotidiano
recordando asesinado a un hijo muerto,
negada la piedad de hacer justicia
y loando al criminal que lo haya hecho.

En verdadero infierno los tramposos
que amenazan durar por largo tiempo
—la esperanza perdida como en rótulo—
han convertido el juego en estos tiempos.


……………………………………
NOTA

Algunos datos del argumentario
después de habérmelo pensado
y a falta de pruebas fehacientes
he preferido reservármelos.

Espero que algún día no lejano
lo pueda completar, si bien lo dudo;
como deducireis de lo expresado
hay muchos intereses de por medio.

Se mantiene cogido a los políticos
"por los vagones" por así decirlo;
nadie querrá pues esclarecer el caso
que hay mucho que perder en su desvelo.

Y al pueblo pues se engaña: bodas,  fútbol,
"chute" tele-diario con-versión oficial 
que eso "va a misa", y así "tutti contenti"
y "è ben trovato, anche non è vero"
(si no hablo español se entiende menos).

Lo demás es peligro incontrolable,
pues si hasta nos lo dice el Evangelio:
"verdad os hará libres" ¿quién lo quiere?;
la mentira piadosa (?) es confortable
(y sirve a apaciguar a los corderos).
……………………………………
© albertotrocóniz / 11
de "TAL COMO LO VEO"


* Guillermo de Ockham, también Occam, (c. 1280/12881349) fue un fraile franciscano y filósofo escolástico inglés, oriundo de Ockham, un pequeño pueblo de Surrey. Como franciscano, Guillermo estuvo dedicado a una vida de pobreza extrema; murió a causa de la peste negra.
En sus razonamientos hizo frecuente uso del principio de economía de entes, conocido en el ámbito cultural anglosajón como principio de parsimonia; por ello, aunque es muy anterior a él -ya lo utilizaban los antiguos griegos y aparece en el Organon aristotélico-, fue bautizado como «navaja de Ockham». La formulación de esta máxima que realizó Bertrand Russell (1946, 462—463) en los Principia, establece que si un fenómeno puede explicarse sin suponer entidad hipotética alguna, no hay motivo para suponerla. Es decir, siempre debe optarse por una explicación en términos del menor número posible de causas, factores o variables.
(Artículo tomado de la Wikipedia)

1 comentario:

  1. http://albertotroconiz.blogspot.com.es/2011/10/un-juego-no-infantil-el-de-la-occam.html
    http://tinyurl.com/hubktme

    2011 10 29 Ed.1ª

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