sábado, 11 de febrero de 2017

LAS ANTESTERIAS PRELUDIAN CARNAVALES

A mediados de febrero celebraba
la Grecia antigua festival de Anthesterias,
con ello honraba a las flores y a los muertos,
entrambos provenientes de la tierra,
cual fuese el vino nuevo consumido
en grandes dosis en honor a Dionysos.

Se abría su templo cerrado todo el año,
montaba un carro que figuraba un barco
y acompañado de una corte de sátiros
enmascarados (de aquí los carnavales)
y de ménades en poses sicalípticas 
recorría en procesión con gran bullicio
las calles de la polis en Atenas.

Desfilaban con cánticos y bailes
al son de chirimías, tamboriles,
flautas y pífanos, que junto al griterío
de los jóvenes patentemente ebrios
a quien se unía la gente disfrazada
como de zombies y de muertos vivientes,
era estruendo infernal, lo que causaba
estupor y terror a espectadores
cual si se apareciesen los difuntos.

Se abrían ritualmente grandes jarras
del vino que evocaba los poderes
que posee la tierra en sus entrañas
que es capaz de anular el raciocinio
(había concursos a ver quién más bebía)
para dar paso a fuerzas inconscientes
poniendo en conexión con inframundo
y así comunicarse con los muertos.

Ante máscara de Baco se mezclaban
diversos mostos por las catorce vírgenes,
derramándolo después sobre la tierra
para dar de beber a los difuntos;
ellas también ayudaban en ritos
a la sacerdotisa suma en hierogamia
con figurante en el rol de Dionysos.

Se daba vino a los niños pequeños
a partir de la edad de cuatro años
para integrarlos en sociedad y en fiestas
y a los jóvenes que hacían de las suyas,
y las muchachas vírgenes montaban
en columpios al tiempo de excitarse
iniciándose en prácticas lascivas.

A lo largo de tres días se rendía
culto a las flores, a almendros florecidos,
a la fecundidad, al sexo libre,
a la ebriedad sagrada dionisíaca
y a difuntos en “rendezvous” de averno.

Todo era un desenfreno en pandemónium
en las jornadas en que duraban fiestas
conjurando los temores por los muertos,
al cabo de las cuales bastonazos
se empleaban dispersando a los remisos.

La tradición pasa de Grecia a Roma
en lo que fuesen las fiestas Lupercales,
y no pudiendo la represión con ello
—por más que Estado e Iglesia lo intentasen—
son el antecedente a carnavales
que en estos días también celebraremos.






© albertotrocóniz / 17
Texto: de “POEMAS DEL RITO”
Imagen: “La Juventud de Baco”
de William-Adolphe Bouguereau (1884)
de "MUSEO"


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