jueves, 26 de enero de 2017

VELOCIDAD DE LA LUZ: ESPACIO Y TIEMPO

El hecho misterioso incontestable
de que la luz por siempre sea observada discurriendo a una velocidad constante
(“c”= 300.000 kilómetros/segundo)
independientemente de la nuestra
ya estemos quietos o en nave supersónica,
cambia profundamente los conceptos
de espacio y tiempo que están involucrados
para poder adaptarse a este fenómeno
tal como estableciese ha más de un siglo
la Relatividad por Albert Einstein.

No en tiempo y en espacio separados,
sino en continuum del espaciotiempo
describen los sucesos trayectorias
(siguiendo geometría de Minkowski).

¿Qué pasa si viajamos en un cohete
que abandona muy rápido la Tierra
a una velocidad comparable a la luz; 
que sea digamos en un teórico ejemplo
el 87% de la misma?

… pues no por esto del ir casi parejo
deja de ser igualmente medida
la rapidez del rayo luminoso
observado por mí desde el cohete
y la que mide alguien desde la Tierra
dando siempre “c” por resultado.

Desde el punto de vista de la Tierra
(que a mí me aplica "transformación de Lorentz")
yo he de tener —viajando así de rápido—
que acortar el espacio y el tiempo
para que al dividir uno entre el otro
me salga el mismo resultado
que obtiene observador desde el planeta.

Mis longitudes —dice él— se han contraido
en dirección que lleva el movimiento,
a la mitad (300.000 son 150.000 km)
y mi tiempo se ha hecho el doble de lento
(un segundo se ha convertido en medio)
con lo cual 150.000 km
dividido entre 0,5 segundos
me da esa “c” mantenida constante.

El otro a mí me ve como achatado
y con un ritmo cual de a cámara lenta
dentro del rapidísimo cohete
por más que yo no haya notado nada;
(salvo aceleraciones y frenadas
hacia la vuelta en que sigo siendo joven
mientras los de aquí abajo son ancianos
o quizá acaso, ha mucho tiempo muertos).

Si mi velocidad ahora ya fuese
99,5%
de aquella a la que viaja el rayo,
el espacio se ha contraído en 10 veces,
y 1 segundo a la décima parte
con lo cual 30.000 km
recorridos en 0,1 segundos
vuelve a dar la “c” como constante.

¿Qué pasa entonces si al cabo yo pudiese
—suponiendo que no tuviese masa
(que va creciendo e impide que acelere)—
ir cual la luz, por dentro acompañándola?;
mi espacio se contrae a valor cero
y mi tiempo deviene en el instante;

la luz por tanto nunca se desplaza
ya que está todo reducido a un punto 
y el tiempo no transcurre para ella
y por supuesto tampoco tiene masa.

Así pues mora en “aquí-y-ahora”,
ubicua, sempiterna, incólume
y nunca sufre ninguna contingencia:
es nueva y fresca como en el primer día;
desde su —verdader— punto de vista
jamás se ha desplazado a parte alguna;
no cabe hablar de su naturaleza
como de onda ni tampoco corpúsculo
—que implican variación de espacio en tiempo—
cual se hace en las visiones desde fuera.

Si algo desciende de ese mundo platónico
para encarnarse cambiando la moneda
de ser luz pura por otra de materia
(según la equivalencia célebre E=mc2),
entonces no podrá ya en adelante
viajar como la luz (que nunca viaja)
y así tendrá que hacer su espacio-tiempo
menor a 300.000 km
por cada segundo que se cree
(el número totémico deriva
de las leyes que estableciese Maxwell).


Doy ahora a examinar las consecuencias
de esos hechos probados por la física
(que constituyen un verdadero "koan"
a la razón habitual y lógica)
bajo interpretaciones filosóficas
que conducen al campo de la mística.

Como “iluminación” muchos describen
el hecho de pasar de contingencia
de este mundo de sombras y apariencias
a establecerse en el aquí-y-ahora
viviendo realidad en el origen
del puro Ser, del cual luz es metáfora.

El Ser es Luz "en punto en el instante";
nunca se mueve y siempre nada ocurre:
es total claridad de inteligencia,
pura belleza por jamás mancillada
y fabulosa energía en primer día
del “Fiat Lux” surgido del silencio.

Después la luz caída en el fenómeno
cuando pasa de esencia a la existencia
al cambiar energía por la masa
se ve ya envuelta en redes del engaño
de espacio-tiempo y el peso de materia
sujeta a variaciones y a mudanzas.

Luego tornarse en luz, he ahí el destino
de esa unidad que expresa disgregada
en sueño de universo y criaturas,
del volver del destierro al paraíso 
como meta planteada en heliomaquia
por arcano designio evolutivo.

Nos acecha la oculta maravilla:
y sí, en efecto, eres el Dios, ¡despierta!.





© albertotrocóniz / 17
Texto: de “DE LA FÍSICA HACIA UNA METAFÍSICA”
Imagen: “Fotograma de la nave en StarWar”
de "FOTOFILTRADA" 


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en el Tablero “APUNTES CIENTÍFICOS”

1 comentario:

  1. http://albertotroconiz.blogspot.com.es/2017/01/velocidad-de-la-luz-espacio-y-tiempo.html
    http://tinyurl.com/hfevgpy

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