miércoles, 11 de enero de 2017

EL MILAGRO DE SER AHORA CONSCIENTES

Distingamos la consciencia de algo:
percepciones, sentires, pensamientos
que tenemos de cualesquiera objeto
(por ejemplo, sea el caso de un árbol),
de la Conciencia escrita con mayúsculas:

La Conciencia conoce los objetos
mas ella misma no es ningún objeto
pues quien la conociese, en este caso
sería entonces la verdader Conciencia;
así concluimos que es el puro Sujeto.

No es un objeto compuesto de memoria,
ni de proyectos, ni ningún pensamiento;
es el vacío capaz de acoger todo
más allá de cualquier contingencia.

Es al igual que en los cielos las nubes
de cambiantes y muy variadas formas
que después de breve rato mutan
en otras formas, luego desaparecen;
pero el espacio en todo ese proceso
permanece por siempre inafectado

… y esa capacidad de acoger todo:
nubes y luces, planetas, criaturas…
implica el no estar coloreado
de preferencia alguna con que tinte
la aparición de objetos en su seno.

Es lo que soy, desnudo ya de todo,
pura pantalla sustento las imágenes
de la película que en cada caso toque:
de amor, de guerra, de risa, de aventura…
ya sea en géneros dramáticos o cómicos.

En todo ello el soporte es incólume
—alguno dijo “La Gran Indiferencia”—
la pantalla no vibra o se desgarra
con avatares que sufren personajes:
sombras chinescas de luz en espectáculo
(con argumento de descubrir la trampa).

Es en última instancia lo que somos;
ese milagro de ser ahora conscientes
de todo objeto que pueda presentarse
bajo su luz y así ser conocido:

… de pensamientos y lo llamamos mente,
de sensaciones y lo decimos cuerpo,
si de sentidos parece surja el mundo…
o bien de nada como en sueño profundo.

Mas en ninguno de todos estos casos,
es, conoce, siente, o llega a ser al cabo
otra cosa que tan sólo sí misma;

¿de qué está hecho —bien mirado— el objeto
(vuelve al ejemplo del árbol mencionado)
sino del conocer que de él tenemos
en cuanto a percepciones que nos llegan,
en cuanto a sentimientos que suscita,
en cuanto a pensamientos sobre-impuestos.

Todo es el conocer, todo es Conciencia,
nada hay aparte como un objeto autónomo;
sostener tal es tan sólo inferencia
y por lo tanto una mera creencia
(que es ¡oh ironía! otro objeto de conciencia)
no cumpliendo con criterios científicos
si tal tomamos como piedra de toque
a distinguir verdadero de falso.

El Sujeto por tanto se desgaja
en la apariencia de infinitos objetos
que no son otra cosa que sí mismo
sin ninguna razón, por puro juego
como en un "escondite" a él encontrarse
remontando a la fuente donde surgen
(recorriendo la vía del desapego).

La maravilla al cabo nos acecha:
la de la creación por la Conciencia
aquí y ahora de todos universos

… y eso eres tú, en todo la PRESENCIA.





© albertotrocóniz / 17
Texto: de “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: “Nubes en Cielos”
de “FOTOPINTURA”


Otros enlaces “Post”-relacionados
en el Tablero “LA BÚSQUEDA INCESANTE”

1 comentario:

  1. http://albertotroconiz.blogspot.com.es/2017/01/la-conciencia.html
    http://tinyurl.com/jcfm8xr

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