domingo, 6 de noviembre de 2016

BRILLANTE EL CORAZÓN AUN EN PILTRAFA

Va piadoso nuestro rey Carlos II 
“el Hechizado”, último de su estirpe
—degenerada genética del Austria—
en visita a Monumentos, Jueves Santo.

Un pobre viejo que a él logra acercarse,
tiende implorante su abierta y sucia mano;
el monarca —quince años— nunca lleva
dinero encima que es cosa asaz plebeya;
sólo gran cruz de diamantes y de oro
sobre el negro terciopelo refulgiendo
pudiera ser quizá en algo valiosa;
se la arranca y al mendigo la entrega
(brilla el amor aun en piltrafa humana).

Alguien advierte que el rey ya no la luce,
y se da alarma a todos en la escolta;
prenden a anciano y postran por el suelo
a maniatarlo y llevárselo a mazmorras
creyéndolo el ladrón de tal tesoro.

Se abre paso el monarca en el tumulto
y Carlos dice la historia verdadera;
corre el asombro en todo comentario.

No la gran cruz, que al trono pertenece,
mas sí su tasa en doce mil escudos,
se entrega al pobre, pues que del rey limosna
es sagrada, y su palabra no es menos valiosa.




© albertotrocóniz / 16
Texto: de “LA TORRE DEL HOMENAJE”
Imagen: “Carlos II”
de Juan Carreño de Miranda (1676)
de “PINACOTECA”


Otros enlaces “Post”-relacionados
en el Tablero “TORRE DEL HOMENAJE”:

GuardarGuardar

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.