martes, 29 de marzo de 2016

EL MOMENTO SAGRADO DEL CREPÚSCULO

“Despedida la multitud subió al monte a orar aparte,
y cuando llegó la noche estaba allí solo”
—Mat.14:23—


¡Oh tú hora más sagrada del crepúsculo
(pareja a aquella otra de la aurora)
donde surge la intuición de lo divino
y conexión con el dios se facilita!.

Noto el aúreo silencio que propicias
que en el hombre incita a detenerse:
puestos en su lugar vida y afanes
dase oportunidad de trascendencia.

Entiendo que los fieles mahometanos
llamando el muecín a la mezquita 
mirando hacia la Meca al suelo postren
en oración recitando las suras.

Asimismo las caravanas nómadas
paran entre las dunas los camellos,
se apean y extienden las alfombras
rogando a Alá feliz final del viaje.

En el convento de monjes tibetanos 
túnicas de azafrán, cráneos pelados,
recitan interminables mantrams
cuando se oculta por Himalayas astro.

También el fraile trabajador del huerto,
dejando a un lado aperos de labranza,
dirígese al poniente agonizante
y hacia el cielo eleva su plegaria.

Los tonos del rosario vespertino 
salmodiados en melopea hipnótica,
con la reiteración de sus estrofas
aquietan en la mente pensamientos.

Como va dicho se aplica equivalencia
de esos momentos privilegiados sacros
tanto al sol que se pone y al que sale:
lo expresado reza así para la aurora.

Yo ahora mismo escribiendo estas líneas,
observando las nubes encendidas,
solicitado por un oculto impulso
dejo caer la pluma en este instante
y me abro a eso que de lo ignoto aflora…


© albertotrocóniz / 16
Texto: de “LA BÚSQUEDA INCESANTE”
Imagen: de “PINACOTECA” 


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