viernes, 23 de octubre de 2015

CONVENCE EN EL RELATO AL SER PRECISO

Villa de Armagh en Irlanda del Norte;
corre el año 1650;
llovizna en el jardín de rectoría,
la luz incierta se filtra por vidrieras
emplomadas de las ventanas góticas
al gabinete del obispo James Ussher.

En la amplia mesa se apilan atestados
multitud de legajos y de libros,
Biblias, Torás y Antiguos Testamentos
que en muy diversas lenguas se han vertido:
latín, griego, hebreo, el arameo
como también en román paladino…

Arden cerca en una chimenea
gruesos troncos de roble crepitantes
junto a innúmeros papeles desechados
repletos de abstrusos algoritmos.

Una sonrisa ilumina el semblante
hasta entonces adusto del obispo
y dice para sí con gran asombro:
“según mis cálculos la creación del mundo 
tuvo lugar a las siete de la tarde
del día sábado veintitrés de octubre
del año 4004 (antes de Cristo)”.

Tal repite triunfante el arduo clérigo
reflejándolo en nuevo pergamino
y observa una otra vez maravillado
la clara conclusión a la que llega,
recompensa sin duda a los esfuerzos
tras de meses de trabajo intenso
con devanar de sesos y versículos.

Da un sorbito en el té ya casi frío
y en llamando con campanilla al ama
impaciente por dar la buena nueva
le hace partícipe del gran descubrimiento;

deja noticia un tanto indiferente
a la mujer quien se encoge de hombros;
se ve que ya está acostumbrada
a esas manías que su señor cultiva.

“Anda ve y trae la botella de oporto
con dos copitas, merece celebremos
esa fecha inicial tan importante
que nadie supo fijar sino hasta ahora
y yo demuestro de forma irrefutable”.

“Diga vuestra eminencia cómo ha hecho”
responde la mujer interesándose
sin duda ante golosa perspectiva.

“Basándome en relatos de la Biblia
—no podía haber sido de otro modo—
estimo el número de las generaciones
que hay entre Adán y Eva y Jesucristo,
después de esto asigno vida media
a cada una de ellas y así obtengo
con precisión las fechas decisivas 
mencionadas en el libro del Génesis
y ahora ve y trae a celebrarlo el vino

Porta el ama al poco la bandeja
con el preciado caldo en garrafita
junto con unas "cookies" por más lujo
y encuentra al buen prelado entusiasmado
mostrando en el papel nuevos hallazgos:

“Ya te dije el momento del inicio
de cuando el universo fue creado;
pues ahora bien, aplicando mi método
puedo decir y digo sin empacho
que quince días después Adán y Eva
del Paraíso fueron expulsados;
concretamente la desgraciada fecha
cayó en el lunes día diez de noviembre
del mencionado año 4004 (a.C.).

Y he aquí otra fecha, esta ya esperanzada,
cuando en monte Ararat se posó en alto
el Arca de Noé tras el diluvio;
ello ocurrió el 5 de mayo miércoles
del año 2348 (antes de Cristo)…
y emulando al venerable patriarca
trasegó varias copas de aquel mosto.

Con este material y otro parejo
(e inspirándose en las vides fermentadas)
preparó el docto obispo un grande tomo
intitulado “Los Anales de Antiguo Testamento”
que publicó en 1650 (d.C.);
su gran virtud: dar el detalle nimio.

Que si alguien puede poner en duda el día
en que allí dice fueran creados los mundos…
que ello no fuese a las siete de la tarde
nadie podría discutir con sano juicio.




© albertotrocóniz / 15
Texto: de “LA ESPUMA DE LOS DÍAS”
Imagen: “En Arca de Noé Dato de Foto”
sobre el grabado de Gustavo Doré;
de “FOTOFILTRADA”.


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1 comentario:

  1. http://albertotroconiz.blogspot.com.es/2015/10/convence-en-el-relato-ser-preciso.html:
    http://tinyurl.com/zyo8hwn

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