miércoles, 24 de junio de 2015

"EL MECANISMO DE LA ISLA ANTICITERA"

(Para Miqui Ramírez con afecto por mantenida capacidad de asombro)


Dios, suma potencia inteligente
que crease el mecanismo arcano
de planetas giróvagos y soles
y colocó al hombre inmerso en ello,
no quiso fuese ajeno a la belleza
del magnífico espectáculo de danza
de sus pedruscos lanzados por los cielos

… y a más de la capacidad admirativa
a contemplar las noches estrelladas,
puso emanada una chispa en su cerebro
a que pautase magna coreografía
y luego fabricara aquel ingenio
que se conoce como de "Anticitera"
(pues se encontró frente esa isla en un pecio).

Se data en Grecia hace veintidós siglos,
su construcción puede atribuirse a Hiparco;
lo que nos queda del bronce de sus piezas
rescatadas del mar y limpias de óxido,
se guarda hoy día en un museo de Atenas 
y en base a ellas ya se ha reconstruido
aquello fuese uno de los primeros
en serie fascinante de orreríes.

Ser como Dios creando macrocosmos
—aun sean de juguete como estos—
es vieja aspiración del ser humano;
lo son también las criaturas mecánicas
a conseguir elenco de robotes
que esperamos nos sirvan como esclavos
y así liberen de la maldición bíblica
de lo del pan por el sudor de frente.

(Rabí Loew el cabalista en Praga,
—como nos cuenta Borges dice Scholem—
tal intentase con su homúnculo el Golem).

Mas volviendo a embarcar a Anticitera
(homenaje a Watteau aquí en excurso)
naufragó ante esa isla el artefacto
y fuese por los siglos sólo un bulo
hasta ser recuperado y entendido.

Mímase allí en complejos artilugios
a base de resortes y de ruedas
movimientos de sol, luna y planetas
con que pueden seguirse trayectorias
por los espacios al discurrir del tiempo.

Les permitía anticipar eclipses
(y así dejar a plebe boquiabierta);
más importante aún: pautar los Juegos
y en levantando el horóscopo oportuno
conocer el destino del que nace
(que es trasunto de lo que pintan cielos);
o elegir los momentos adecuados
para emprender el casamiento o guerra
(más relevante quizás: cuándo abstenerse).

Infinitas son las aplicaciones
para negocios, en viajes, para empresas…
yo lo utilizo así constantemente;
entiéndase, no el antiguo armatoste
del "Mecanismo de la Anticitera",
bonito por demás, aunque pesado
(tampoco es que se encuentre en los comercios).

Yo en mi pequeño i-Phone tengo a la vista
—aparte de su uso en plan teléfono—
con un programa "ad hoc" de astrología
para fecha y lugar que se me antoje
los movimientos pasados y futuros
y los aspectos que forman los planetas
desde el punto de vista geocéntrico.

Llevo asimismo Tarot y Biorritmos,
el I-Ching por supuesto —maestro sabio—
e incluso, incluso, margarita y moneda
y todo ello en formato electrónico
(y un péndulo también, aunque este es físico).

Al iniciar afanes e intereses,
si es que se quiere no "meter la pata",
encuentro el arsenal imprescindible,
pongo por caso al conocer a chicas
ya que hay de todo y son impredicibles
"va uno vendido" sin consultar las mancias
(aparte, claro está, bibliografía);
tras veredicto sabrás si hacer llamada
y con el Google-Maps buscar la ruta.

Todo eso incluye tan útil aparato:
el mecionado i-Phone, tataranieto
del "Mecanismo de la isla Anticitera".



© albertotrocóniz / 15
Texto: de “EN CÓDICE DE MANCIAS”
Imagen: reconstrucción del “Mecanismo de Anticitera”
de “MUSEO”


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