domingo, 22 de julio de 2012

TRANSACCIÓN DEL PLATO DE LENTEJAS


Esta ruina de España acaso tiene
una razón oculta e inquietante
que se fragua, madura y fructifica
en un plano sutil de otras esferas.

De criminales atentados terroristas
veo a las víctimas revolviéndose en tumbas,
que aquí privadas de obtener justicia,
no descansan en paz y ahora se vengan

de este Estado incapaz de cumplir trato
de equidad: pagaron sus impuestos
(de los que medran -muy bien- politicastros);
trabajaron por levantar la patria,

fundaron con esfuerzo una familia,
o eran niños camino del colegio,
o servidores de cuerpos policiales…;
fueron sacrificados como bestias.

Y se sembró el dolor en sus entornos,
en padres, hijos, amigos y parientes,
las vidas desgajadas, los proyectos…;
se abrieron brechas en sociedad atónita.

Mas el Estado que dice protegernos
¿qué es lo que ha hecho por ellos, por nosotros?;
calla cobarde y mira hacia otro lado
en función de espurios intereses:

quiere salvar un plato de lentejas
a cambio de la herencia recibida
de una razón de ser -nuestros valores-
que se basan sobre el pilar Justicia.

No es buen negocio transaccionar los bienes:
esos abstractos por otros más groseros;
algo queda frustrado para el orden
al que se aspira en todo el universo.

El desorden moral que se consiente
al no ser perseguidos los verdugos
dejándoles campar por su respetos
en plena impunidad de fechorías,

encuentra en más allá (que es muy cercano)
indignación por más que aquí no se oiga
con los oídos del cuerpo (ellos no tienen)
ni pueda verse con ojos materiales.

Pero la Ley no deja de cumplirse,
me refiero a una que dicta el Espíritu
cuando a la vista de la injusticia humana
hace se pague de otra forma diversa.

Este Estado felón y estos gobiernos
y sociedad que traicionan y olvidan
tanta sangre inocente derramada
no merecen durar ni mantenerse;

deben caer al abismo aquí arrastrados
por la deuda cual piedra de molino
atada en derredor de las gargantas
que acallan el clamor que el cielo pide

detrás de toda roca, todo árbol,
toda calle, ciudad, planeta, estrella,
en un grito silente y estruendoso
que no es otro de el que exige ¡JUSTICIA!.

© albertotrocóniz / 12
Texto de: “TAL COMO LO VEO”
Imagen de: "FOTOFILTRADA"

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